n un contexto de crisis económica, agravado por la pandemia de coronavirus, no podemos contraponer al agro con la industria. Además de la producción de commodities, este sector también desarrolla la industrialización de insumos y bienes de capital. El agro, como gran generador de divisas y riqueza, posibilita un gran crecimiento de la producción industrial y de las exportaciones del país.
En un marco agravado por la pandemia, la comercialización de productos agrícolas a los mercados externos puede convertirse en la clave para comenzar a superar este cuadro. Generadoras de riqueza y divisas, las exportaciones son el ancho de espadas en una renegociación interesante de la deuda soberana.
Por otro lado, a las limitaciones existentes que impone la cuarentena, se le suman los daños que ésta provoca. En estas condiciones, la acción de las exportaciones ligadas al agro se vuelve relevante. “Si hay algo que el mundo necesitará imprescindiblemente, una vez superado este flagelo, será la alimentación”, afirma el economista Manuel Alvarado Ledesma.
Sin embargo, esto no será posible con las políticas impositivas existentes dirigidas al agro. “La curva de Laffer muestra claramente este comportamiento. Cuando la presión impositiva llega a cierto nivel, baja la recaudación, pues se reduce la producción y/o se incrementa la evasión”, explica Ledesma.
Por todo esto, no resulta lógico contraponer la visión industrial a la agraria. “A veces lo obvio es difícil de advertir. Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere de un esfuerzo constante”, concluye el especialista.