l color de las flores viene determinado por la cantidad de pigmentos tanto en los pétalos como en el tallo. Pero existe un pequeño truco para modificar el color original utilizando frutas y verduras.
Primero selecciona la fruta o verdura que utilizarás en función del color con el que quieras alterar tus flores:
Si te has decidido por la remolacha, espinaca o zanahoria, antes las debes hervir durante un cuarto de hora para que el agua se tinte con sus pigmentos; en el caso de que prefieras fresas, moras o cerezas, empieza quitándole las hojas y tallos, luego córtala en trozos pequeños.
En pocas horas los vasos conductores del tallo transportarán el líquido coloreado hasta los pétalos y conseguirás que las flores tengan el mismo color de la solución. Cuando tengas el resultado, ya puedes cambiar por agua normal, con el tiempo las flores recuperarán su tono original.
Si deseas experimentar diferente, puedes colorear agua con la tinta de los calamares y el resultado será el de unas flores de tono más oscuro.
Ecologia Verde