e las seis millones de hectáreas sembradas con maíz en la Argentina, el 50% corresponde a maíz tardío. Con el atraso de la siembra hasta el inicio del verano, el cultivo se expandió hacia las zonas marginales y se consiguió una estabilización de los rendimientos.
Sin embargo, toda ciencia tiene sus secretos. En este caso, se trata de ubicar el período crítico del cultivo (PC) –etapa del ciclo del maíz donde cualquier evento puede impactar negativamente en los kilogramos cosechados– en un ambiente menos arriesgado y con mayor oferta hídrica.
- Insectos: la presencia de insectos aumenta considerablemente durante la fase vegetativa del cultivo debido a las mayores temperaturas.
- Enfermedades: las condiciones ambientales del maíz tardío estimulan la proliferación de enfermedades. El secado de los granos durante el invierno favorece la podredumbre de tallo y espiga, afectando las cañas y la calidad nutricional del grano.
- Ambiente: cada híbrido debe potenciar el aprovechamiento de los recursos.
- Agronomía: la menor irradiancia durante el llenado de granos hace que esta fase sea más dependiente de la removilización de azúcares almacenados en los tallos; este debilitamiento puede quebrarlos.