a apicultura en el Área Metropolitana de Buenos Aires es mucho más que miel. Por esto desde el INTA AMBA se acompaña esta actividad que tiene un importante valor en la producción, en la mano de obra que genera en las familias y en el servicio ecosistémico que brinda la polinización de las abejas.
Es clave para trabajar en forma conjunta con los cultivos hortícolas y florícolas proteger a las abejas para que no sean afectadas por los insecticidas ya que los polinizadores contribuyen a la seguridad alimentaria y son la base para conservar la biodiversidad. Esto beneficia a los productores ya que pueden aumentar el rendimiento y calidad de sus productos debido a la sola la presencia de abejas en sus campos.
Casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse y el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo también dependen, en cierta medida, de este sistema, destaca el portal de la ONU.