omo muchos hacen habitualmente, la intención apunta a vender algo de la cosecha directamente al consumidor. En este sentido, ya se ven algunos productores que salen a comercializar sus cajones directamente en la vía pública o incluso por las redes sociales.
En algunas de las verdulerías del casco urbano de San Rafael ya se pueden encontrar ofertas de esta fruta entre 40 y 50 pesos el kilo, aunque aquellos que lo venden por cajón tienen precios irrisorios.
Es que a través de las redes sociales ya han salido varias publicaciones donde los finqueros con damascos comercializan sus cajones de unos 25 kilos entre 400 y 500 pesos, lo que marca que el kilo de la fruta se vende por debajo de los 20 pesos.
Como suele ocurrir año a año, el bajo precio de la fruta genera complicaciones para ubicarla en el mercado, y muchos dejan de cosecharla para que termine tirada en el piso de las fincas o pudriéndose en los árboles.
Al parecer, se viene otro año con complicaciones en los precios y con más incertidumbres que certezas para los productores sureños.
Diario San Rafael