l manejo de malezas en los cultivos sigue siendo uno de los principales desafíos a la hora de producir. Las diferentes malezas compiten con el cultivo de cosecha por recursos (agua, luz y nutrientes) y, dependiendo de la especie que se trate, pueden liberar sustancias alelopáticas al medio que afectan el crecimiento del cultivo y/o causar mermas en el rendimiento por algún efecto no deseado promovido por alguna práctica de manejo.
Como muestra de ese impacto, puede verse una disminución de rendimiento en lotes de la región Córdoba Norte, que en 2018/19 declararon problemas de malezas tanto para soja como para maíz. Según datos extraídos de la plataforma DAT (Datos Agrícolas Trazados CREA), en promedio hubo una merma de 204 kg/ha de soja en lotes que tuvieron problemas versus los que no declararon inconvenientes. En maíz, esa pérdida se torna aún más significativa, llegando a un promedio de -1.504 kg/ha en aquellos lotes que declararon haber tenido dificultades en el manejo de malezas.
Según datos relevados en el DAT CREA, en la última campaña gruesa 2018/19, a nivel de todo el Movimiento CREA, el 17% de la superficie agrícola relevada (1,24 millones de hectáreas) informó haber tenido dificultad para controlar malezas en sus lotes. Las regiones de Córdoba Norte y NOA fueron las que registraron los mayores valores, teniendo más del 50% y 30% de su superficie afectada con esa problemática, respectivamente.
Al evaluar cómo afectaron las malezas problemáticas los cultivos de manera particular, se observó una tendencia similar en soja respecto a la superficie general, en donde las regiones de Córdoba Norte y NOA presentaron más del 50% y 40% de la superficie destinada a soja con dificultades para controlar malezas. En la zona CREA Sudeste, más del 20% de la superficie relevada de ese cultivo presentó dicha problemática. En cuanto a maíz, la región Norte de Buenos Aires aparece como la segunda región más afectada –después de Córdoba Norte–, con más del 20% de su superficie destinada a maíz con dificultades en el manejo de malezas.
Entre las especies que mayores perjuicios causaron en las empresas de las diferentes regiones agrícolas CREA se encuentran el yuyo colorado, que afectó el 53% de los lotes relevados por el DAT, seguida –mucho más lejos– por la rama negra. Las gramíneas tuvieron un rol importante en la afectación de los lotes, lo que hizo que el problema sea, en muchas situaciones, bastante complejo; dentro de este grupo aparecieron con mayor frecuencia sorgo de Alepo (17%), Chloris (17%), Echinochloa (11%) y Eleusine (10%).
Cuando se analiza la distribución espacial de las especies que causaron problemas en la última campaña, se puede ver que yuyo colorado fue la única maleza presente en todas las regiones CREA; esta especie afecta más del 50% de la superficie agrícola de ocho regiones CREA. Asimismo, existen otras especies que se encuentran con mayor frecuencia en regiones puntuales a partir de características propias de ambientes que brindan las condiciones óptimas para que se desarrollen; tal es el caso de las crucíferas en Mar y Sierras (71% de los casos), Echinochloa en Litoral Sur (59%), y sorgo de Alepo en Córdoba Norte (43%) y Norte de Santa Fe (59%).
Además, cuando se analiza cómo fue la problemática de malezas dentro de cada región CREA, se puede ver que existen muchas zonas en las que el “complejo” de malezas incluye a varias especies, complejizando así el manejo de las mismas en lo que respecta a definición de estrategias de control y toma de decisiones. A mayor cantidad de especies presentes en los lotes, mayor complejidad de control y manejo de los cultivos.
En muchas regiones CREA la inclusión de un cultivo durante el invierno, ya sea con o sin finalidad de cosecha, fue una estrategia de gran ayuda para el manejo de malezas en lotes con cultivos de soja y maíz.
En las regiones CREA Semiárida y Córdoba Norte, la cantidad de lotes que declararon haber tenido problemas de control de malezas se redujeron en un 32% y 20%, respectivamente, frente a los lotes que tuvieron un barbecho durante el invierno.
Los beneficios de la intensificación agrícola, si bien algunas veces pueden resultar difícilmente cuantificables, deben ser tenidos en cuenta de manera integral a la hora de planificar las rotaciones y analizar agronómica y económicamente los sistemas productivos. Si bien en el presente análisis no separamos el efecto de los cultivos de cosecha (invernales) y el de los cultivos de cobertura o servicios (sobre todo con servicios enfocados en el manejo de malezas), no cabe duda de que estos últimos son una gran herramienta que muestran resultados sólidos cuando se los gestiona de manera adecuada.
Finalmente, a nivel de Movimiento CREA, el DAT detectó que hubo una reducción de 9,5 puntos en la cantidad de lotes de soja que reportaron problemas de manejo cuando los mismos fueron sembrados a una distancia entre hileras menor a 35 centímetros. El porcentaje de lotes que reportaron inconvenientes fue de casi 20% en aquellos con una distancia superior a 35 centímetros, versus 10,5% en aquellos sembrados con una distancia menor a 35 centímetros.
CREA