a metodología propuesta se ha implementado por años y con mucho éxito por el Fondo para la Naturaleza y el ministerio con competencia en ambiente para evaluar el Impacto ecológico en los humedales nacionales, y su adaptación al área piscícola pudiera destrabar uno de los más grandes nudos para el desarrollo del sector.
Ofrecemos una propuesta para la evaluación del potencial impacto ambiental de un desarrollo piscícola intermedio, basado en la denominada Economía Ecológica y procesos de verificación rápida in situ que favorezca el desarrollo de la actividad piscícola productiva, sin los engorrosos, limitantes, costosos y sobredimensionados procesos de estudios de Impacto Ambiental a pequeños y medianos desarrollos.
El enfoque neoclásico de la economía deja de lado el estudio de los elementos de la naturaleza, ignorando las repercusiones de los efectos de la actividad económica sobre los ecosistemas, mientras que la economía ecológica, presenta herramientas metodológicas y conceptuales para dar respuesta a las relaciones de causalidad de los fenómenos que surgen de la intervención sobre la naturaleza.
La economía ecológica establece sus bases en tres principios fundamentales:
En nuestro esquema de Piscicultura Intermedia, proponemos la implementación de gran número de estrategias para maximizar la producción piscícola nacional, minimizando la afectación del medio ambiente, ya que el despliegue de cualquier accionar económico más allá de los límites de la naturaleza, implica el deterioro de los sistemas naturales muchas veces de manera irreversible, impidiendo la permanencia de la actividad que los origina, además de impactar a los servicios ambientales que requieren otros usuarios.
Si bien es cierto que el cultivo de peces puede causar impacto ambiental sobre el entorno en el cual se desarrolla, también es cierto que un diseño armónico de un desarrollo piscícola, minimiza estos riesgos de contaminación y deterioro ambiental, al tomar la mayor cantidad de previsiones posible:
Adecuada ubicación del desarrollo.
Minimizar las dimensiones del proyecto.
Minimizar alteraciones al medio ambiente terrestre.
Prevención de aparición de enfermedades.
Utilización de métodos profilácticos alternativos a antibióticos.
Tratamiento de aguas residuales, recolección y tratamiento de lodos.
Prevención de escape al medio ambiente.
Igualmente propone:
El monitoreo periódico de la calidad ambiental dentro y fuera de la granja, en combinación con un buen mantenimiento de registros y el uso de metodologías adecuadas.
Evaluar y mitigar los efectos negativos en los ecosistemas naturales circundantes incluyendo la fauna, la flora y los hábitats.
Adoptar medidas para promover la gestión y el uso eficientes del agua, así como un uso responsable de los efluentes, para reducir repercusiones sobre los recursos de suelo y agua circundantes.
Utilizar semilla (alevines) producidos en granjas especializadas de reconocida calidad.
La construcción de infraestructura y sistemas de eliminación de desechos de la acuicultura de forma responsable.
Utilizarse en forma responsable los alimentos, químicos, medicamentos, y los fertilizantes para reducir al mínimo sus repercusiones negativas sobre el medio ambiente.
Preservar el ecosistema que rodea a las granjas, y en todo caso, cumplir lo establecido en las disposiciones legales en materia de uso y preservación del ambiente.
La herramienta tradicional para estimar y prever el efecto que produce nuestra actividad piscícola sobre el medio ambiente la conocemos como Estudios de Impactos Ambientales y Socio Culturales (EIASC), y el impacto ambiental que pudiera generar un desarrollo piscícola ha de ser evaluado para poder estimar su importancia en relación a su:
Magnitud: cantidad de elementos afectados (muchos, pocos, ninguno).
Extensión: superficie afectada (generalizado, localizado, muy localizado).
Intensidad: fuerza o profundidad del daño causado (alta, mediana o baja).
Duración: tiempo del daño causado (largo, mediano y corto plazo).
Frecuencia: asiduidad del impacto causado (puntual o periódico).
Reversibilidad: grado de recuperación (reversible o irreversible).
Así mismo, el impacto sobre el medio social circunvecino repercute con distintas dimensiones sobre la existencia humana, y debe ser evaluado tomando en cuenta sus aspectos económicos, socioculturales y de salubridad.
Bajo ningún aspecto proponemos eliminar los estudios ambientales hasta ahora solicitados, lo que proponemos, es adecuarlos y dimensionarlos a la realidad de cada tipo y tamaño de explotación.
La permisividad otorgada a la explotación en la Faja Minera del Orinoco, para la construcción de desarrollos hoteleros en Cuare y/o residencias particulares en Los Roques, no nos traerá más que deterioro ambiental irreversible a cambio de beneficios para unos pocos privilegiados, mientras que desarrollos piscícolas armónicos adecuadamente formulados y manejados, además de empleo y desarrollo, generarán alimento y nutrición a nuestro pueblo, además de potenciales divisas.
Adecuar las exigencias ambientales a la magnitud de estos desarrollos se hace imperante.
Una aproximación rápida al grado de afectación ambiental de un desarrollo piscícola intermedia puede obtenerse utilizando la adaptación del esquema propuesto por Winograd (1995) para los humedales, metodología ampliamente utilizada por el Fondo para la Naturaleza y el ministerio con competencia en ambiente.
Realizando una adaptación del referido instrumento, podemos estimar el posible grado de afectación de la actividad a desarrollar sobre el medio ambiente, y en función a esos resultados, determinar las medidas preventivas, correctivas o prohibitivas pertinentes, antes de obligar a cualquier pequeño o mediano inversionista a realizar estudios injustificados de gran profundidad, complejidad y costos.
Consideramos realmente exageradas las medidas restrictivas existentes para los desarrollos piscícolas en el país, en especialmente en cuanto al cultivo de tilapias se refiere, y la aplicación de los mismos criterios para un desarrollo de 100 o 200 hectáreas de espejo de agua, que para pequeños y medianos desarrollos que para desarrollos de menos de 5 ha.
La aplicación de una escala de afectación más justa, práctica y de mayor alcance social, simplificaría enormemente los trámites, garantizando la preservación del medio ambiente y el desarrollo de la actividad.
En nuestra propuesta estimamos que un desarrollo evaluado con nuestra tabla, que posea una puntuación final de 0 a 40, es un desarrollo amigablemente ambiental factible de ser autorizado.
Un desarrollo con una evaluación de 41 a 80 puntos, es un desarrollo de bajo impacto ambiental que sólo requerirá la adopción de pequeños ajustes y/o correcciones de implementación para su aprobación.
Un desarrollo con una evaluación de 81 a 120 puntos, es un desarrollo de mediano impacto ambiental que puede ser aprobado después de ajustes de mediana magnitud o alcance.
Un desarrollo con una evaluación de más de 121 puntos, es un desarrollo de fuerte impacto ambiental que no debe ser aprobado.
Cabe destacar que la escala propuesta consideramos sólo debe ser implementada para la evaluación de propuestas de desarrollo piscícola de pequeñas dimensiones (menores a 5 hectáreas de espejo de agua), mientras que desarrollos piscícolas superiores a estas dimensiones, por lo complejo de las estimaciones, deberán desarrollar los denominados Estudios de Impactos Ambientales y Socio Culturales tradicionales.
Si bien nuestra propuesta se diseñó en función a la piscicultura, pueden realizarse adaptaciones a otras actividades acuícolas.
Quizá muchas otros ítem (actividades a evaluar) deben ser incorporados, por lo que agradeceremos las opiniones y propuestas de expertos en la materia y el enriquecimiento que puedan hacernos llegar.
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