l 90% de los bienes en la Argentina se transportan por ruta, lo que significa que nueve de cada diez productos llegan de una parte a otra mediante camiones. En total, hay 337.251 camiones que distribuyen casi 500 millones de toneladas anuales. El problema es que los mismos consumen una enorme cantidad de energía: 6,5 millones de toneladas de gasoil por año, algo que, indudablemente, produce un gran costo ambiental.
Todos los medios de transporte (autos, aviones, camiones, autobuses, motos, ferrocarriles) son responsables de un 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero que genera la Argentina. De ese porcentaje, el 45% corresponde a lo producido por el gasoil que consume el transporte de cargas.
Esto se suma al fuerte impacto sanitario que produce la combustión del diésel. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el país genera un 30% más de emisiones de este tipo que lo considerado como “seguro”, y se calcula que fallecen alrededor de 15.000 personas por año debido a la contaminación del aire.
Por todas estas razones, impulsar una transformación en la industria es de vital importancia. El primer paso hacia el uso de combustibles sustentables ya está dado (biodiésel, GNC y GNL), y poco a poco se deberá ir migrando hacia sistemas todavía más limpios como el eléctrico o el hidrógeno.
En esa dirección, Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) diseñó un proyecto que busca certificar con estándares internacionales la producción nacional de biodiésel puro. Con su uso se buscará reemplazar el 5% del consumo de gasoil del sector en una primera etapa. Con este primer cambio se reducirán trece millones de toneladas de emisiones de CO2 en ese período.
Además, adaptar un sistema de biocombustibles para el transporte de cargas podría generar una demanda inmediata, lo que tendría un gran impacto en la generación de empleo, ya que se estima que la mano de obra necesaria multiplicaría por ocho la actual.
El biodiésel también tiene otra gran ventana: se puede implementar sin necesidad de cambiar el parque automotor del transporte de cargas existente. Esto significa que un camión que funciona a gasoil puede migrar a biodiésel en cualquier momento sin costos adicionales; al contrario, ya que incrementa la vida útil del motor un 25% y reduce los costos de mantenimiento. La Argentina tiene todas las condiciones para convertirse en un productor de energías limpias con claras ventajas competitivas para generar valor.