a soja se caracteriza por ser eficiente en la utilización de los recursos y hábil para compensar déficits en su desarrollo, dos aspectos que la convierten en un cultivo sumamente atractivo. Sin embargo, muchas veces resulta difícil detectar y cuantificar diferencias de rendimiento frente a la aplicación de tecnologías. El ingeniero agrónomo Santiago Lorenzatti comparte los resultados de los ensayos a campo realizados por la firma Okandu, dedicada a brindar servicios profesionales en agricultura.
Investigación, desarrollo, asesoramiento y capacitación. Okandu cuenta con un banco de información generada por una red de tecnologías en soja en campos asesorados.
Según Lorenzatti, director de la firma, durante los ensayos de tecnología en soja se comparan diferentes estrategias que incluyen la incorporación de genética moderna en niveles de aplicación de fungicidas y de fertilización balanceada en el manejo nutricional.
En este sentido, luego de seis años de ensayos, la empresa llegó a las siguientes conclusiones:
- Comparado con un tratamiento de menor rendimiento, el nuevo método maximizó los rindes, con diferencias de 948 kg/ha promedio, lo que equivale a un 23% de brecha.
- Respecto a la nutrición, se detectaron “ambientes de respuesta” con importantes incrementos productivos en soja de primera y segunda durante la campaña 2019/20, mostrando un promedio de respuesta superior a los 500 kg/ha en los campos analizados, con techos de respuesta de 1.250 kg/ha por sobre los testigos.
- En cuanto al uso de fungicidas, en seis años de análisis se observó una respuesta media de 47 kg/ha, con un 58% de los casos con respuesta positiva. Esto remarca la importancia de distinguir correctamente aquellas situaciones de mayor probabilidad de respuesta para poder actuar eficazmente.