liberto camina en medio de grandes plantas que miden un metro y medio. Parecen yuyos altos, sin ningún tipo de fruto que se destaque, hasta que el hombre boliviano devela el misterio. “Esto es quinoa”. Pero eso sólo crece en zonas del altiplano, pensarán algunos. Sin embargo, Eliberto comenta que es cierto, pero “yo logré que salga acá en el valle. Traje semillas de Chile y acá está el resultado”.
Eliberto saca un manojo de pequeñas bolitas amarillas y las frota en sus manos ásperas por la tierra. Luego muestra algo parecido a semillas que no miden más de 2 mm cada una.
Finalmente y luego de varios experimentos logró que la semilla germinase y las plantas se adaptaron al clima del Valle.
Los experimentos comenzaron hace ya varios años, sembrando en el 2016 semillas de amaranto y quinoa. En la teoría sólo se dan en los andes bolivianos, peruanos y argentinos o en el altiplano. Sin embargo, Eliberto insistió en que se podía adaptar.
“Pude comprobar que el amaranto se adaptó bien, pero a la quinoa le costaba un poco. En 2017 sembré en octubre y la lluvia hizo que se perdiera casi todo. A principios de noviembre volví a sembrar 10 líneas de 40 metros y mejoró, aunque la lluvia volvió a generar problemas. La última siembra, a fines de noviembre germinó bien en un 90%”, detalló el productor.
El productor hortícola explica que la semilla de quinoa necesita humedad, pero el exceso de agua la perjudica.
“Ahora veremos cómo hacemos la cosecha. Los técnicos del INTA me están acompañando en este proceso y ya sabemos que existe en Viedma una máquina pequeña que permite cosechar este producto que es tan pequeño, aunque en esta primera etapa seguramente será a mano”, dice.
La quinoa se presenta en la parte superior de la planta como un ramillete seco. Del interior de las cápsulas aparecen como pequeñas semillas.
“Yo tengo sembrados 1.600 metros cuadrados y a fin de mes cosechamos, ahí veremos el tipo de rendimiento según los metros cuadrados o metros lineales. Mi objetivo fue ver primero si la semilla germinaba, si la planta se adaptaba y ver cómo será su rendimiento. Si todo anda bien el año que viene haremos una plantación mayor”, proyecta Eliberto.
En 1996 la quinoa fue catalogada por la FAO como uno de los cultivos promisorios de la humanidad por sus propiedades benéficas y por sus múltiples usos, además de considerarla como una “alternativa para solucionar los graves problemas de nutrición humana”, asegura la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.
En el 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el año internacional de la quinoa en reconocimiento a las prácticas ancestrales de los pueblos andinos, que han preservado la quinoa como alimento para las generaciones presentes y futuras mediante conocimientos y prácticas de vida en armonía con la naturaleza.
La quinoa es el único vegetal que posee todos los aminoácidos esenciales, vitaminas y oligoelementos necesarios para el ser humano.
Se caracteriza por su alto contenido en proteínas y es fuente de hierro, fósforo y calcio. No contiene gluten, es rico en fibra y sus grasas son monoinsaturadas y poliinsaturadas, por lo que disminuye el nivel de colesterol. Por todo ello, la FAO considera a la quinoa como el “alimento perfecto” y es utilizada no sólo en dietas comunes sino también en especiales como las de personas vegetarianas, celíacas, diabéticas, intolerantes a la lactosa o deportistas de alto rendimiento.
Río negro