a conservación de los bosques urbanos influye de manera positiva en todos los habitantes de la comunidad. Estos ecosistemas cumplen la función de hábitat de millones de seres vivos, albergando el 80% de las especies de plantas y animales.
Los bosques urbanos pueden contribuir a la mitigación del cambio climático, por medio de la fijación del carbono, produciendo ahorro de energía y reduciendo el efecto de la “isla de calor”.
Es sabido que los árboles proporcionan alimento, refugio e innumerables recursos que han sostenido a la humanidad a través del tiempo. Los seres humanos consideran al árbol como un recurso natural explotable en su beneficio, pero los árboles además, desempeñan funciones extremadamente importantes, estos son los “servicios ambientales”.
Los bosques urbanos y áreas verdes, gestionados de manera óptima permiten garantizar vidas saludables y promover el bienestar por medio de la prevención de enfermedades.
Los beneficios intangibles que los diferentes ecosistemas o biomas ponen a disposición de la sociedad de manera natural, influyen directamente en el mantenimiento de la vida, generan beneficios y bienestar para las personas y las comunidades. Entre otros se destacan:
Captura de carbono: los árboles absorben el CO2 (principal causante del calentamiento global), removiendo y almacenando el carbono al tiempo que liberan oxígeno al aire. Regulación de la temperatura: los árboles refrescan la ciudad hasta 10°C.
Ahorro de agua: la sombra de los árboles disminuye la evaporación del agua de los céspedes. La mayoría de los árboles recientemente plantados necesita solo 60 litros de agua por semana en primavera, a medida que los árboles transpiran, aumentan la humedad atmosférica.
Generación de oxígeno: en un año, una hectárea de árboles adultos puede proporcionar oxígeno para 10 personas.
Amortiguamiento del impacto de fenómenos naturales: los árboles reducen el escurrimiento del agua, atrapando el agua de lluvia y permitiendo así que fluya por el tronco y a la tierra que está debajo del árbol. Esto evita que las aguas de lluvia se lleven los contaminantes a los ríos, actúan como una especie de esponja que filtra naturalmente el agua y la utiliza para alimentar el suministro de agua subterránea.
Protección y recuperación de suelos: en las laderas de las montañas y pendientes de los ríos y arroyos, los árboles ayudan a detener la escorrentía y mantener el terreno en su lugar, actuando como barreras naturales contra inundaciones o desbordes de los cauces naturales.
Si San Juan