¿Un país libre de hormonas o un país natural?

Ese eslogan "libre de hormonas" refiere a un país como Uruguay en el que están prohibidos los promotores exógenos de crecimiento, cuyo uso en vacunos está también prohibido en Europa

¿Un país libre de hormonas o un país natural?
jueves 11 de junio de 2020
U

n amigo escuchaba una historia de otro amigo, quién no tenía la reputación de ser normalmente muy veraz en su relato. Esta vez, la inverosímil historia giraba en torno a cómo, luego de tener un serio percance volando en su avioneta, con una extraordinaria destreza como piloto, pudo visualizar un lugar apto, aunque muy reducido, y aterrizar su aeronave con inusitada pericia en menos de 15 metros, maniobra que lo salvó de un siniestro inminente que bien pudo haberle costado su vida. Su interlocutor, ya cansado de tantas historias improbables, que, además, siempre lo dejaban como un cazador implacable, un insaciable aventurero o un exitoso seductor, se atrevió a decirle que disculpara pero que eso le parecía inaudito. Sorprendido, el aparente fabulador le pregunta si conocía algo de aviación para estar tan seguro que eso no sería posible, a lo que mi amigo replicó que de aviación no conocía nada, pero de 15 metros, mucho. Esto viene a cuento del tema que nos convoca, la posible restricción en el uso de las sales de estradiol en los programas de IATF en el ganado en Uruguay, como consecuencia de una imposición de la Unión Europea para comprar nuestras carnes. Como veterinario de campo, poco o nada sé sobre diplomacia, barreras comerciales, o acuerdos con delegaciones extranjeras en el marco del negocio de exportación de carnes. Sin embargo, como aquel amigo que tenía una perfecta idea de lo que son 15 metros y de lo que esa distancia significa, sí creo saber algo más sobre el eventual impacto que puede tener el uso de 1 ó 2 mg. de estradiol en un vientre en fase reproductiva y sus nulas consecuencias en la calidad de la carne para los consumidores. Es que no existe evidencia científica concreta ni análisis de riesgo serio que aporten elementos que justifiquen esa restricción en el uso de esas dosis puntuales de estrógenos en los programas reproductivos.

“Pero, si no se prohíbe, ¿entonces nuestro país no podrá ser ‘libre de hormonas’ como reza el eslogan?”, me preguntó con natural sagacidad un periodista agropecuario días pasados. Es que, para ser estrictos, no existe tal cosa como un país o una industria ‘libre de hormonas’, desde que éstas son mensajeros químicos, sustancias naturales producidas por los organismos, que viajan por el torrente sanguíneo para regular la funciones corporales como el metabolismo, el crecimiento y la reproducción. Ese eslogan “libre de hormonas” refiere más bien a un país como Uruguay en el que están prohibidos los promotores exógenos de crecimiento, cuyo uso en vacunos está también prohibido en Europa.

Los eslóganes son frases breves, expresivas y fáciles de recordar, que se utilizan en publicidad comercial o en propaganda política, entre otros usos. En este caso, un eslogan debería ser veraz e idearse para favorecer, - no para perjudicar-, a toda la cadena cárnica. Algunos análisis indican que el costo para la economía uruguaya al prohibir el uso de estrógenos en programas de IATF ascendería a más de 35 millones de dólares anuales, sin que exista ninguna evidencia de vestigios de residuos en el sitio de inoculación 8 días después de su inyección y teniendo, en condiciones fisiológicas como la preñez avanzada, concentraciones de estrógeno en sangre más de 10 veces superiores a las que se promueven en los protocolos de IATF. Esas pérdidas son estimadas basados en mermas productivas para los productores, reducción en la venta de semen y materiales de inseminación por distintos proveedores y por pérdidas de trabajos veterinarios, entre otras actividades.

Desde que los esteres de estradiol son considerados formas naturales que se hidrolizan en el organismo para transformarse en la forma activa natural de la hormona, su uso en protocolos de IATF, es perfectamente compatible con aquel otro eslogan “Uruguay Natural”.  De igual forma que en Europa se utilizan otras hormonas como la progesterona o la GnRH en programas reproductivos en producción animal, las autoridades comunitarias deberían aceptar, basados en hechos científicos comprobables, que el uso de sales de estradiol, tal como se lleva a cabo en Uruguay, es simplemente inocuo para los más exigentes consumidores de nuestras carnes.  Después de todo, 15 metros siguen siendo 15 metros, no importa en qué continente estemos.

 

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