isionario y pionero en el turismo, Boris Furman revolucionó Bariloche en la década del setenta cuando llevó a la cima del cerro Otto un teleférico y construyó la famosa confitería giratoria, uno de los puntos más populares y convocantes de la Patagonia. Los secretos de la obra turística más importante de la época y su influencia en el circuito de paseos nacionales.
Corrían los años sesenta cuando Boris Furman viajó a Bariloche y subió a la cima del cerro Otto, ubicado a solo cinco kilómetros del Centro Cívico de la ciudad. Portador de un singular espíritu emprendedor, se propuso instalar un teleférico para ascender una de las laderas de esta montaña, ubicada a 1.400 metros de altura y con una de las mejores vistas barilochenses.
De vuelta en Buenos Aires, emprendió las gestiones para construir el complejo y, tras concretar la adquisición de las tierras que eran propiedad del Ejército Argentino, comenzó a edificar su sueño.

Poco después de un relevamiento topográfico, Furman viajó a Viena para la compra de la infraestructura necesaria y la contratación de un equipo de ingenieros de la firma Rudolf Kienast, especialistas en este tipo de sistemas. Considerada en la época como una de las obras más importantes de América Latina en materia de emprendimientos turísticos, fue finalizada en 1974.
Sin embargo, el sueño no terminó allí. Furman fue por más y se propuso instalar una confitería giratoria en esa cumbre donde solo había una pequeña cabaña vidriada de 5 metros que utilizaban los guardaparques. El resultado fue un bar giratorio de 360 grados que ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar de una taza de chocolate caliente admirando inigualables vistas panorámicas.

Boris Furman también anhelaba que el cerro exhale cultura. Luego de un viaje a Italia donde recorrió museos, ateliers y galerías, en 1995 se contactó con la Galería de Arte de Pietro Bazzanti e hijo, en Florencia, a quienes encargó calcos en tamaño natural de tres obras de Miguel Ángel.
Las piezas se construyeron en polvo de mármol y resina y viajaron en buque a Buenos Aires para trasladarse en ómnibus a Bariloche, donde las esperaba la galería en el cerro. En la actualidad, las tres reproducciones pueden apreciarse en la exposición permanente de la Galería de Arte del Complejo Turístico Teleférico Cerro Otto. Además, el espacio cuenta con bocetos y réplicas de las herramientas que utilizó el artista.
Los sueños de Boris Furman quedarán plasmados para siempre, tanto en las postales barilochenses como en la historia del turismo argentino.