a cuarentena modificó por completo nuestros hábitos y los hoteles no son la excepción. Sin turistas y con complejos vacíos, los establecimientos de hospedaje cuentan con un paisaje muy diferente: habitaciones desiertas, jardines poblados de fauna local y nuevas rutinas de mantenimiento son algunas fotografías de la situación actual.
El resort más exclusivo y tradicional de Bariloche mantiene activo un equipo rotativo de mantenimiento y seguridad para el funcionamiento del predio de 15 hectáreas. Los empleados cuentan con un plan de tareas diarias, entre las que se encuentran el control de la planta depuradora, la cancha de golf y los jardines del hotel.
Al estar situado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, y ante la ausencia de turistas, era de esperarse la presencia de aves nativas como los cauquenes, parte de la fauna local que habita en la costa del lago Moreno (Puerto Spiegel).
Si bien desde el hotel no se animan a arriesgar una fecha exacta para su reapertura, estiman que podría concretarse finalizando la temporada invernal. En este sentido, afirman que “se realizará bajo estrictos protocolos de seguridad e higiene que ya se están terminando de diagramar y que nos permitirán cuidar de nuestros colaboradores y de todas las personas que nos visiten”. ¿Su mayor desafío post pandemia? Mantener la calidez del personal a pesar de las distancias físicas que tengan que implementar.

El Gran Meliá Iguazú ha dejado de recibir huéspedes el pasado 19 de marzo. Desde ese momento, un grupo de colaboradores transcurre la cuarentena hospedado en el hotel, asegurando el mantenimiento de las instalaciones y trabajando en la puesta en marcha de los protocolos de higiene y seguridad necesarios.
De cara a la reapertura de sus hoteles en todo el mundo, Meliá Hotels ha realizado una alianza comercial con Bureau Veritas, una organización de certificación internacional que indica patrones de calidad y establece normativas para la prevención del virus. En este sentido, todos los empleados participan de capacitaciones virtuales. “Creemos que el recurso humano será de vital importancia para establecer una conexión emocional y transmitir confianza en los servicios que préstamos”, indican desde la empresa.

La Estancia Colomé, ubicada en la localidad de Molinos a 200 kilómetros de la capital salteña, ya contaba con un protocolo de mantenimiento que, bajo estas circunstancias, se vieron obligados a intensificar. El mismo incluye: ventilar los espacios día por medio, abrir las canillas a diario, resguardar la ropa blanca y las vajillas para evitar que se acumule la tierra y realizar una limpieza profunda una vez a la semana.
Connie Bearzi, quien se desempeña como manager del hotel, reside de forma permanente en la estancia. Durante su horario laboral, la ejecutiva se aboca a cuestiones afines a su puesto, mientras que el resto del día realiza tareas de la finca, huerta, recolección de granos y selección de semillas para la próxima temporada. De especialista en hotelería y gastronomía pasó a cuidar ovejas durante el pastoreo y a realizar camas de sembrado y canales de riego.
Sobre la vuelta a la actividad en Colomé, Bearzi se muestra confiada. “Estamos listos. Nuestra estancia está alejada de todo y como contamos con nueve habitaciones podemos cumplir las nuevas normas de distanciamiento social de forma natural. Además, nuestro personal está capacitado para operar los protocolos de Enoturismo realizados por Bodegas de Argentina como marco de referencia”.
En plena pandemia, la bodega más antigua de Salta continúa recibiendo consultas y toma reservas para 2021.
![]()
Los Cauquenes, el único hotel de Ushuaia con calificación internacional cinco estrellas, despidió a sus últimos huéspedes el 19 de marzo. Si bien desde entonces permanece cerrado, durante este impasse aprovecharon para emprender algunas tareas de orden y limpieza que la operativa habitual no permite.
Natalia Tello, gerente de operaciones, es la encargada de la ventilación de las habitaciones, el orden de los depósitos y el control de la mercadería, los circuitos de agua y energía. “Dado que estamos sin ocupación, debimos adecuar las capacidades de los termotanques, cerrar y desinstalar equipamiento, controlar la sala de máquinas y establecer guardias”, detalla.
Con la esperanza de poder recibir turistas nacionales en el invierno e internacionales en el verano, el hotel trabaja en el reacondicionamiento de los procedimientos de limpieza y servicio, así como en la optimización de las instalaciones para ofrecer una experiencia de lujo y segura. “Capacitamos al personal; incorporamos tecnología específica como alfombras sanitarias; eliminamos la papelería, aprovechando que contamos con nuestra propia app; instalamos dispensers de alcohol en todas las áreas para huéspedes y colaboradores, y mamparas en las recepciones. Ahora, estamos a la espera de certificar todo este trabajo y ansiosos por volver a abrir nuestras puertas”, concluye.