El maestro de caballos

El veterinario Guillermo Duarte rescata equinos de descarte combinando sus dos pasiones: ciencia y tropillas

El maestro de caballos
martes 16 de junio de 2020
U

n gran amor por los caballos. Guillermo Duarte, médico veterinario de profesión, compra caballos de descarte y les encuentra una nueva vida. Radicado desde hace más de veinte años en Huanguelén, partido de Coronel Suárez, trabaja a campo realizando clínica general y rescatando a equinos excluidos del circuito comercial. Los secretos de la doma y su experiencia como reeducador de caballos.

 

En el ADN

“A mí los caballos me gustaron toda la vida. Mi abuelo se dedicó a la actividad, después mi viejo y ahora yo. A mí me hubiera gustado que mi abuelo me enseñara más todo lo que sabía, pero no tuve esa suerte. Se murió cuando yo tenía diez años. No quería que sus hijos (ni sus nietos) se dedicaran al campo. Prefería que estudiara”, cuenta Guillermo. Sin embargo, dicen que los genes suelen expresarse en las terceras generaciones, y este veterinario es un buen ejemplo de ello.

Duarte asiste a más de 100 equinos abandonados. Su labor consiste en reeducarlos ya que, muchas veces, se trata de animales que todavía cuentan con posibilidades de volver a la actividad deportiva y laboral. “La ganadería de cría es la actividad más demandante de caballos para trabajo, pero las estancias grandes también hacen sus ajustes y van sacando los caballos más “mañeros”, que son bravos para la actividad”, explica.

Para el veterinario, la alta exigencia de algunos deportes conduce al descarte de animales con mucho para dar. En este sentido, el avance de la agricultura es otro de los factores que atenta contra los equinos, expulsándolos muchas veces de los campos.

En esencia, Guillermo es un reeducador que busca devolver a los caballos al circuito comercial. “Reeducar es poder andarlo a ese animal. Los que van domando trabajan con tandas de 50 o 60 animales y los que no se adaptan los descartan. Por ahí, un caballo que le lleva más tiempo aprender, no se olvida más”, subraya.

El maestro de caballos

 

Paciencia y tiempo

Lejos del imaginario popular, el camino de la doma suele ser largo. Generalmente, el proceso completo requiere de once meses de gestación y un par de meses previos de servicios. Recién a los dos años y medio el caballo está listo para introducirse a la doma. “Un período completo puede llevar dos años. A los tres meses de la doma el caballo aprende el ABC; en definitiva, se lo puede montar. Después, tiene que madurar. Precisa un tiempo de soltura y volver a montarlo hasta cumplir el año para terminar de domarlo”, detalla Guillermo.

Por otro lado, los equinos destinados a realizar una disciplina pueden requerir hasta seis años de educación y, si los animales no presentan lesiones graves, las expectativas de vida y trabajo de los caballos pueden ser muy favorables.

 

A la hora de comprar

Cuando un productor está decidido a comprar un caballo para trabajar debe tener en cuenta los siguientes aspectos:

- Mansedumbre.

- Capacidad de respuesta de caballo  a los requerimientos del jinete.

- El tipo de raza, ya que hay algunas más propensas que otras para la reeducación.



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