n los bolsones del Plan Provincial Alimentario Nutrir de Formosa se incluye a la harina de algarroba, producida por comunidades aborígenes de la localidad de El Quebracho. El programa beneficia a más de 17 mil familias que se hallan en estado de vulnerabilidad.
Natalia Lupia, ingeniera forestal y profesora, señaló que la harina de algarroba “es un alimento básico para los miembros de la comunidad de El Quebracho y aporta altos nutrientes”. Lupia coordinó a los estudiantes de la Escuela Agrotécnica Provincial Nº 10 en su proyecto de ciencias sobre el proceso de industrialización para obtener la harina, determinar la producción de frutos del algarrobo y cuantificar su rendimiento.
En este sentido, la ingeniera celebró que la experiencia se replique, en este caso, con la asistencia técnica de los estudiantes del Instituto Universitario de Formosa a los productores de la Asociación El Quebracho, que trabajan con los técnicos del Ministerio de la Producción y Ambiente.
“Es la función de las escuelas agrotécnicas: revalorizar las costumbres de la gente e introducir un poco de conocimiento, técnica y equipamiento, rescatar el saber popular e introducirlo en el cuidado del medio ambiente”, remarcó.
La harina de algarroba está compuesta por entre un 40% y un 50% de azúcares naturales (fructuosa, glucosa y sacarosa). Además, posee un 8% de proteínas; un muy bajo contenido de grasas; muchos minerales, como hierro, calcio, magnesio, zinc, silicio, fósforo y fundamentalmente potasio; y vitaminas A, B1, B2 y D.