ero, además, los fenómenos extremos están poniendo en peligro la viabilidad del cultivo de vid. Lluvias más intensas y fuera de temporada, heladas tardías y granizos más intensos son algunos de los fenómenos con los que tienen que lidiar cada vez a menudo las bodegas. A la vez, las empresas de punta se han percatado que hay un contrato social implícito entre la sociedad y los sectores productivos. Ya no alcanza solo con generar empleo. Una empresa no podrá prosperar, si la comunidad local no prospera. Y viceversa. Por eso las acciones de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) se han vuelto tan importantes en estos tiempos. Especialmente, en aquellas comunidades ligadas a las economías regionales, donde resulta fundamental crear condiciones para que los jóvenes puedan capacitarse y disponer de empleos de calidad que permitan mantener el arraigo a su localidad de origen. En este escenario, la industria del vino tiene mucho para ofrecer.
Estos dos fenómenos, el cuidado del ambiente y la RSE, se engloban dentro de lo que se denomina ‘sostenibilidad’. Las Naciones Unidas ha creado 17 indicadores para alcanzar las metas del desarrollo sostenible (ODS). Es decir, que nuestros hijos, encuentren un mundo mejor, o en todo caso, igual, al que nosotros recibimos. Y este objetivo no puede alcanzarse sin el compromiso de las empresas.
En la industria del vino, Bodegas Trivento, del holding Concha y Toro, ha sido la primera bodega argentina en publicar su reporte de sustentabilidad sobre los ODS. Y en pocos días, más precisamente, el 26 de noviembre, presentará la primera edición del conversatorio ‘Somos Sustentables’, un encuentro virtual con el objetivo de generar un diálogo abierto y participativo que permita enriquecer a los participantes para que entre todos podamos construir un futuro mejor.
BioEcomomia