Desde que la semana pasada Greta Thunberg ofreció su discurso titulado “How dare you?” (en español “¿cómo se atreven?”) en la Cumbre de Acción Climática de las Naciones Unidas de Nueva York, la adolescente está en boca de todos. Es que la ambientalista de 16 años manifestó, entre indignación y dolor, que ciertos dirigentes y mandatarios le “habían robado su infancia”, debido a que no adoptaron las medidas necesarias para combatir el cambio climático. Sus palabras no solo pusieron en el ojo público la problemática ambiental, sino que sirvieron de impulso para que otros jóvenes se sumaran a su lucha.
Si bien Thunberg no era desconocida dentro del mundo ambientalista, ya que desde agosto del año pasado empezó a faltar los viernes al colegio para instalarse en las puertas del Parlamento sueco con un cartel con la consigna “Huelga escolar por el clima”, iniciando un combate que lleva el nombre de “Fridays For Future” (Viernes por el Futuro, en español), en los últimos meses empezó a ocupar las portadas de los principales medios de comunicación debido a la magnitud que alcanzaron sus dichos.
Hija de una cantante lírica y un productor de la industria fílmica, en enero se dijo ante el Foro Económico Mundial de Davos: “Nuestra casa está en llamas. Estoy acá para decirles que nuestro hogar está ardiendo y debemos actuar como en una situación de pánico. Tengo Asperger y eso significa que a veces soy un poco diferente a la norma. Veo el mundo desde otra perspectiva. Soy muy directa y me gusta decir las cosas como son. Cuando decido algo, actúo sin dudar”.
Cada vez que se presenta ante un auditorio, la joven se inclina, pronuncia su nombre completo y abre el debate. Hay quienes la ven como una líder en la lucha por salvar al planeta y quienes la atacan con crueldad y la descalifican por su edad, género y condición física. Lo que está claro es que a nadie le es indiferente.
Tras su discurso en Manhattan, en las redes sociales se la acusó de ser la cara de una campaña de marketing del capitalismo verde que busca vender productos ecofriendly y hasta se le inventó un parentesco con el magnate húngaro George Soros.
Las críticas hacia Thunberg provienen tanto de la derecha como de la izquierda. En Internet la describen como “una burguesa privilegiada que quiere vender la idea del consumo ético y el eco-capitalismo”, “una marxista cultural financiada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para instaurar la dictadura vegana comunista” y “una racista eurocéntrica que silencia a los activistas de las minorías étnicas”. Hasta el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a ella, asumiendo que la ve como “una niña feliz a la que le espera un futuro brillante”.
Como muchos la observaron hablar desde el enojo y la impotencia, con un tono agitado para una chica proveniente de Suecia –tal vez se desestabilizó por la presencia de Trump, un hombre que en reiteradas oportunidades se mostró desinteresado en las problemáticas ambientales–, no tardaron en aparecer los famosos haters, que la cuestionaron por referirse ante tales personalidades y sugerirles qué hacer después de haber abandonado el colegio.
Su interés por el cambio climático surgió precisamente en la escuela, cuando tenía alrededor de ocho o nueve años y sus profesores le comentaron que debían ahorrar papel y apagar las luces porque había que reducir los impactos ambientales negativos causados por el ser humano. En aquel entonces, optó por dejar de comer carne, beber leche y adquirir productos nuevos e innecesarios. Si bien en un principio su familia no se adaptó a su nueva forma de vida, cuando a los once fue diagnosticada con depresión –dejó de comer, asistir a clases y hablar–, modificaron su comportamiento.
“Ella despierta el miedo con datos científicos en mano. Su mensaje genera un pánico, que de alguna manera hay que apaciguar. Entonces se la descalifica porque es chica, mujer, tiene Asperger, viene de Suecia y no tiene necesidades. Descalificándola creemos que podemos tapar el sol con un dedo. Su condición de Asperger le aporta una hipermemoria que la hace capaz de acumular y recordar muchísimos datos reales. Negar lo que dice no cambia la realidad”, advierte Mónica Cruppi, psicoanalista integrante de la Asociación Psicoanalítica Argentina.
Según Andrés Napoli, director ejecutivo de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), lo que plantea Thunberg es que la ciencia ya habló y puso de manifiesto que es necesario hacer algo de inmediato para que los problemas en el futuro no sean mayores. “Muchos dirigentes que se las vienen arreglando para patear los compromisos que asumieron en relación a la reducción de emisiones de efecto invernadero no pueden soportar que aparezca una chiquita que los ponga en descubierto”, confió.
El mensaje de Thunberg llega en un momento crítico para las comunidades científicas. Así, otros insinúan que su discurso no es molesto para las élites, ya que es recibida con los brazos abiertos por los representantes de la ONU y tiene patrocinadores.
De todas formas, vale aclarar que las giras que hace por Europa las realiza en tren y que el viaje a Norteamérica lo emprendió en velero, ya que se niega a viajar en avión para contribuir con la disminución de las huellas de carbono.
La lucha de Greta Thunberg llevó a una enorme cantidad de jóvenes a nivel global a preocuparse por las consecuencias del cambio climático. Una de las más destacadas es la ugandesa Leah Namugerwa, de quince años, quien para su cumpleaños no pidió ni una gran fiesta ni regalos, sino plantar 200 árboles para concientizar al país sobre los daños medioambientales. “Si los adultos no están dispuestos a asumir el liderazgo, otros chicos y yo lo guiaremos”, enfatizó.
La africana siguió los pasos de Thunberg e inició una serie de huelgas escolares debido a la inacción del gobierno ugandés en asuntos relacionados con la preservación del planeta. Con dicha campaña, presionó a las autoridades para que se prohibieran las bolsas de plástico e interiorizó a la población sobre la deforestación masiva y las sequías e inundaciones producto del cambio climático.
En Tailandia, Ralyn Satidtanasarn –más conocida como Lilly–, de doce años, se describe a sí misma como “una niña en guerra que milita por las causas ecológicas desde los ocho”. La pequeña se fijó como meta terminar con el plástico en su país –el sexto que más contribuye a la contaminación de los océanos–, consiguiendo convencer a la cadena de supermercados Central de que dejara de distribuir bolsas de un solo uso. Como consecuencia, otros grupos, entre ellos la cadena japonesa 7-Eleven, se comprometieron a no repartir dichas bolsas a partir de 2020.
“Al principio pensé que era demasiado joven para militar, pero Greta me dio la confianza que necesitaba. Cuando los adultos no hacen nada, los niños tenemos que actuar”, declaró. Al igual que Thunberg y Namugerwa, Lilly organiza “sentadas” ante la sede del gobierno para masificar que es necesario actuar ya mismo.
La estadounidense Alexandria Villaseñor, de 14 años, desde hace cinco meses se planta frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York en busca de respuestas sobre la problemática actual. “Hay que escuchar a la ciencia y a los hechos porque el cambio climático no es una opinión”, puntualizó.
Villaseñor, líder del movimiento “Viernes por el Futuro” de los Estados Unidos, decidió adentrarse en el ambientalismo luego de que, durante un viaje con su familia por California, estallara un incendio en el pueblo de Paradise. “Como tengo asma, mi familia me envió directo a Nueva York por el humo que afectaba mis pulmones. En ese momento me molesté mucho y me di cuenta de que el cambio climático era lo que alimentaba los incendios forestales. Después, la vi a Greta y supe que tenía que seguir sus pasos”, reconoció.

En uno de sus discursos, Greta Thunberg denunció a la Argentina como país contaminante e inactivo en cuanto a las medidas para frenar el cambio climático. El canciller Jorge Faurie, cuestionó sus dichos y minimizó sus palabras.
“Ese posicionamiento tuvo que ver con una búsqueda de llevar el tema del reclamo de concientización sobre qué vamos a dejar a las generaciones futuras. Nuestro país contamina muy poco en términos comparativos con otros. Tenemos menos del 0,7% de impacto en el calentamiento global y en las emisiones. Además, hemos tenido una actitud sumamente proactiva desde el Acuerdo de París (2015), aumentando las metas y los compromisos de cara al 2030”, señaló.
El diplomático también habló sobre la contaminación ganadera y expresó que no es necesario quedarse con todo lo que se dice en los medios, ya que no hay elementos científicos que abonen que el impacto de las vacas y su extensión territorial sea del nivel que ciertos sectores le quieren atribuir. “Todos tenemos que preocuparnos, adoptar medidas, discutirlas y ver que la posibilidad de su financiamiento no afecte a los países en desarrollo”, comunicó.
Ante la controversia, Cancillería afirmó mediante un comunicado que la Argentina va a ratificar en la Cumbre Climática de Nueva York las metas vinculadas a la reducción de emisiones de carbono suscriptas en el Acuerdo de París, donde se propuso no superar un aumento de la temperatura global de 1,5 grados. La estrategia se focalizará en los sectores de energía, agricultura, bosques, transporte, industria y residuos. Con estas medidas, se espera que en 2030 se ahorren alrededor de 109 toneladas de dióxido de carbono.
“Hoy en día, nuestras emisiones son muy pocas en relación a otros países que no están en la denuncia de Thunberg. Sin embargo, su reclamo evoca un pasado en relación a las deforestaciones y la problemática a futuro vinculada a las inversiones orientadas a Vaca Muerta”, manifestó Máximo Mazzocco, fundador de la ONG Eco House.
La denuncia encabezada por Thunberg y un grupo de activistas de entre 8 y 17 años advierte que Francia, Alemania, Argentina, Brasil y Turquía no están actuando acorde a la gravedad de la situación. El equipo está integrado por participantes de doce países distintos y cuenta con el apoyo del estudio de abogados internacional Hausfeld y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
La medida forma parte de un protocolo opcional que desde 2014 autoriza a chicos a presentar quejas ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU, si consideran que hubo derechos denegados. Se supone que el Comité deberá investigar las violaciones planteadas y luego enviar recomendaciones a los estados para que las detengan.

1) China (11.990)
2) Estados Unidos (5.630)
3) India (2.706)
4) Rusia (1.945)
5) Japón (1.456)
6) Alemania (878)
7) Corea del Sur (742)
8) Irán (740)
9) Arabia Saudita (704,1)
10) Canadá (650)
29) Argentina (209).
La organización Transparencia Climática publicó que la participación nacional en las emisiones de gases de efecto invernadero es del 0,9%. Según este organismo, la Argentina viene mostrando un desarrollo positivo en relación a las políticas climáticas a partir de la adopción de las leyes de biocombustibles y energías renovables. Aun así, comentaron que se requieren nuevas estrategias, ya que las emisiones de todos los sectores crecerán en un 50% para 2030.
La 74º Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), llevada a cabo en Nueva York, estuvo marcada por la presencia de Greta Thunberg y la importancia de la revolución medioambiental para el futuro del planeta.
Al cabo de las reuniones, el secretario general del organismo, Antonio Guterres, manifestó que uno de los objetivos de la cita fue generar compromisos reales que permitan garantizar un porvenir más prometedor. En este contexto, se desarrolló el Foro Político de Alto Nivel sobre el Desarrollo Sustentable (HLPF, por sus siglas en inglés), que permitió debatir medidas para acelerar las Metas de Desarrollo Sostenible, un proyecto que lleva casi cinco años y aún no consiguió grandes resultados.
Vale aclarar que en 2015 la ONU trató de llevar adelante 17 promesas que aspiraban al desarrollo globalizado y sustentable del ecosistema. Sin embargo, según Guterres todavía no se las pudo encaminar.
“Debemos intensificar nuestros esfuerzos. La mitad de la riqueza del mundo está en manos de personas que podrían adaptarse a los cambios. Al ritmo actual, casi 500 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema en 2030”, subrayó.
El desarrollo de los objetivos que plantea la ONU está dirigido a terminar con la pobreza; ponerle fin a la hambruna; extender el acceso a la salud, la educación y la justicia; y propulsar el crecimiento de economías inclusivas y sustentables, entre otras cuestiones a nivel global.
El evento se desarrolló en el Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas, y reunió a líderes políticos, empresarios y económicos. Entre los oradores, hubo representantes de Colombia, Palestina, Tailandia, Uganda, Paraguay, Alemania y China.
“Nunca vi tanta gente animada por cumplir estas metas. Agradecemos el acompañamiento y liderazgo de jóvenes como Thunberg, para ir hacia un futuro más sostenible”, declaró Guterres.
El encuentro concluyó con el compromiso de ochenta países de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero para 2050.
Uno de los grandes ausentes fue el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, quien anteriormente había condenado a militantes del ambientalismo por la cobertura que se le dio al incendio del Amazonas. “La mayor parte de la selva está intacta”, alegó.
