La fecha óptima para la siembra comienza cuando las heladas ya no son fuertes, a fines de junio y principios de julio, con temperaturas mínimas diarias que aumentan y los días que se alargan.
En relación con las especies a sembrar, las que mejor se adaptan son las de semilla más grande con mejor vigor inicial y buen crecimiento durante primavera y verano. Es conveniente además, aumentar en un 20 a 25% la densidad de semilla con respecto a lo que se usa en otoño, ya que las plantas no van a tener condiciones para macollar y cuanto antes cubran el suelo mejor va a ser el resultado de la pastura.
En cuanto al método, la cama de siembra debe estar firme y con poco rastrojo en superficie para evitar que la semilla quede arriba de este sin entrar en contacto con la tierra. En primavera, la tasa de crecimiento de las malezas es superior a la de las especies de la pastura, por lo que es importante lograr una pastura limpia desde el nacimiento.