Para lograr una siembra exitosa de especies forrajeras para praderas, te dejamos las recomendaciones del ingeniero agrónomo Gustavo Picasso.
1- Tener en cuenta el cultivo antecesor en el lote. Esto tiene estrecha relación con las condiciones en que trabajará la sembradora. La misma debe hacerlo sobre una superficie firme, con pocos rastrojos para que no afecte sus sistemas de control de profundidad. Al cosechar el cultivo antecesor debe verificarse que la cosechadora tenga distribuidores-picadores regulados, para que los residuos que despide el equipo, que deben ser del menor tamaño posible, se distribuyan uniformemente.
Son buenos antecesores de una pastura el maíz para silo, el trigo y la moha, ya que los tres desocupan tempranamente los lotes. El primero, al retirarse toda la planta para ensilar, deja un rastrojo uniforme y está especialmente recomendado para praderas con especies leguminosas. El girasol y la soja de grupos cortos son buenos antecesores porque dejan poco rastrojo y también desocupan el campo temprano.
Cabe aclarar que:
- La soja no es la más conveniente si precede a praderas con base de alfalfa.
- No es conveniente elegir a las praderas viejas como antecesor.
- En el caso del maíz, el girasol y la moha, es muy importante evitar que la cobertura tenga un alto enmalezado de gramíneas de verano.
2- Control de malezas. El mismo es esencial para evitar sorpresas en el año de implantación; por ejemplo, con la resiembra de malezas que luego se vuelven difíciles de controlar en la pradera. Ante la poca capacidad de competencia de las forrajeras frente a las malezas, su presencia puede causar daños irreversibles. El control debe hacerse en el lote asignado a una pastura desde el cultivo antecesor.
En este sentido, es importante resaltar que:
- Los cultivos transgénicos resistentes al glifosato brindan una posibilidad excelente de evitar especies como Gramón o sorgo de Alepo.
- Las malezas latifoliadas son de fácil control en un cereal de invierno en el año anterior.
- Los herbicidas para praderas, además de tener limitaciones, son de las opciones más caras. Por eso es más barato y eficiente controlarlas en el ciclo agrícola anterior.
3- Considerar las condiciones de fertilidad del suelo antes de la implantación. La clave para conseguir un suelo con condiciones aptas para una implantación exitosa reside fundamentalmente en el tiempo de barbecho (sin sembrar durante uno o varios ciclos vegetativos), más allá de que las condiciones intrínsecas del lote lo hagan apto para el desarrollo de las plantas:
- Los tiempos de barbecho limpio deberían superar los cuarenta días, de manera de conseguir una descomposición de raíces que favorezca la formación de macroporos y disminuya la fijación de nitrógeno disponible por parte de los microorganismos.
- Es importante conocer los valores de fertilidad disponibles, particularmente en el caso del fósforo, nutriente decisivo para la supervivencia e implantación de las leguminosas.
4- Considerar el tipo de pastura que se sembrará. La pastura debe seleccionarse de acuerdo a las condiciones existentes, para luego decidir su duración, el tipo de producción a realizar y la incidencia que tendrán en ella el suelo y clima.
Según las diferentes condiciones de la región pampeana, las pasturas pueden agruparse en dos tipos:
- De rotación corta. Son implantadas para durar unos tres años en suelos agrícolas. Se usan gramíneas como Festulolium, raigrás perenne y cebadilla en campos con suelos más arenosos y menor régimen de lluvias; y leguminosas como tréboles rojo y blanco y/o Lotus corniculatus o tenuis. Para establecer la densidad de siembra hay que calcular que la cantidad de plantas logradas tiene que rondar las 300 pl/ m2, de las cuales 60% deberían ser gramíneas y 40% leguminosas.
- De rotación larga. Se implantan para durar de cuatro a cinco años. Pueden ser de base alfalfa para lotes con buen drenaje, destinados a tambo o engorde. En tanto, las implantadas en suelos mal drenados pueden tener como base la festuca –si son suelos de pH neutros o levemente salinos– o el agropiro –en suelos alcalinos–. En cuanto a la densidad de siembra, es igual a las de rotación corta, de manera de lograr 300 pl/m2, pudiendo obtenerse logros de hasta un 30% a un 40% menores en campos con más limitantes de suelo.