hristopher Ranch, el productor más importante de ajos de Estados Unidos, anunció el inicio de su temporada de cosecha. La compañía espera que las 100 millones de libras de su producto cultivado llenen los estantes de las tiendas en todo el país. De esta manera, la firma pondría fin a la escasez que atormentaba al país.
“Espero que la demanda de ajo fresco de California siga siendo muy alta”, indica Ken Christopher, vicepresidente ejecutivo de la firma. Christopher señaló que las decisiones tomadas en junio de 2019 derivaron en la escasez. En ese momento, el presidente Donald Trump aprobó un aumento de los aranceles del 10% al 25% en productos chinos por un valor de US$200 mil millones, incluido el ajo.
Desde 2001, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno ha atribuido más de US$600 millones en daños financieros a la industria del ajo de los Estados Unidos a causa del ingreso ilegal de ajo chino al país.
En julio de 2019, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos bloqueó a Shijiazhuang Goodman Trading Company de China, denunciando el dumping ilegal del producto.
“Los exportadores chinos han inundado el mercado estadounidense con productos baratos y venden sus productos muy por debajo del costo de producción”, denuncia Christopher. Como resultado, mientras el ajo chino cuesta alrededor de US$25 por caja, el ajo cultivado en California vale US$60.
Mantenerse al día con la explosión de la demanda resultó ser una tarea difícil para las tres granjas de ajo más importantes de los Estados Unidos. El COVID-19, junto a las órdenes de resguardo y cuarentena, sacudieron al mercado.
En su momento, con los restaurantes cerrados por la cuarentena, toda la demanda se trasladó a los consumidores en el hogar, cuyo frenesí de compras basado en productos saludables arrasó con los estantes de las tiendas en todo el país.
Los funcionarios de la salud han enfatizado que si bien el ajo no cura el nuevo coronavirus, puede proporcionar otros beneficios para la salud como la estimulación del sistema inmunológico. “La demanda de ajo en todo el país se volvió estratosférica”, expresa Christopher.
En este contexto, Christopher Ranch se vio obligado a importar ajo de países latinoamericanos como la Argentina y México para satisfacer la demanda. Como resultado de esto, los compradores norteamericanos encontraron ajo de todos los tamaños y calidades. “Han sido unos meses difíciles, así que es bueno poder hablar de algo tan positivo”, dice.
Según Christopher, las 100 millones de libras de ajo estimadas para esta temporada representarían un aumento del 10% respecto al año anterior. Para mantenerse al día con la producción, la empresa sumó un turno adicional con 60 nuevos empleados. “Nuestros fanáticos gritan que necesitan productos”, cuenta Christopher.
En el marco del coronavirus, Christopher Ranch implementa estrictas medidas de seguridad, que incluyen controles de temperatura obligatorios, máscaras faciales y estaciones de desinfección de manos, así como la eliminación de recorridos por las instalaciones. Hasta la fecha, ningún empleado ha contraído el virus.