pesar de que en la actualidad la mayoría de los esfuerzos científicos estén destinados a hallar una cura y/o vacuna contra el COVID-19 para sortear lo más rápido posible la crisis que la enfermedad desató, es importante que se sigan desarrollando estudios en pos de encontrarle una solución al cambio climático. Además del récord de incendios forestales registrados en Estados Unidos a lo largo de 2020, el calentamiento del Ártico y la temperatura de la superficie del mar vienen en constante aumento. Tanto legisladores como empresarios y la población en general deberían comprender la urgencia de la situación.
En 2021 será fundamental intentar mitigar, contener y revertir la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a partir de inversiones en nuevas fuentes de energía sostenible. Al respecto, numerosos gobernantes estatales norteamericanos prevén que la tendencia produciría desarrollos prometedores en innovación y economía.
Como se observó en 2020, pueden suceder infinidad de situaciones de máximo interés sin que nadie se anticipe a ello. No obstante, la crisis climática es una realidad que forma parte de la agenda pública y privada desde hace muchísimos años, de modo que hallar soluciones es una obligación que es imposible seguir esquivando. En este sentido, es necesario tener en cuenta que:
1- Los fenómenos meteorológicos extremos continuarán provocando serias interrupciones en la red energética. Los incendios forestales que arrasaron con buena parte del oeste de los Estados Unidos establecieron nuevos récords en cantidad de hectáreas quemadas. A su vez, el país anglosajón fue testigo de una serie de eventos climáticos extremos nunca antes vista. Para 2021, los climatólogos esperan que las incidencias se incrementen en frecuencia e intensidad, ejerciendo una enorme presión sobre la red de energía doméstica.
Se estima que diversas empresas de servicios públicos buscarán estabilizar la infraestructura energética disponible, reduciendo el impacto de fenómenos meteorológicos extremos bajo el impulso de un devenir más sostenible. Entre ellas, Enel X está tratando de allanar el camino tecnológico con diferentes estrategias de almacenamiento y carga inteligente de vehículos eléctricos, en miras a mejorar la confiabilidad en tiempos de alta demanda.
Combinar soluciones con energías renovables y promover el desarrollo de microrredes de gran potencial ayudará a mejorar la resiliencia del sector en el marco de desastres naturales que ocasionen interrupciones en el servicio.

2- El almacenamiento de baterías será fundamental a la hora de lograr una red eléctrica 100% renovable. El costo decreciente del almacenamiento de baterías y las mejoras sustanciales que en el último tiempo se observaron en torno a la tecnología, permitirán llevar adelante la transición hacia una red eléctrica totalmente renovable de manera fácil y segura.
Dicho almacenamiento posibilita que los operadores de la red eléctrica y las empresas de servicios públicos tengan acceso a la energía acumulada que se entregará cuando sea necesario en períodos de alta demanda o para apaciguar el suministro de plantas.
Impulsado por las inversiones del sector en vehículos eléctricos, el almacenamiento de baterías llegó a un punto donde tanto la energía solar como la eólica representan alternativas estables y fiables para hacerle frente al petróleo y el gas. En este sentido, la consultora Lux Research estima que el rubro alcanzará los 546.000 millones de dólares anuales en ingresos en 2035.
Vale remarcar que el almacenamiento también se convirtió en una de las opciones más viables entre aquellas compañías que desean mejorar su sostenibilidad energética reduciendo costos al combinarlo con fuentes solares. En tales sistemas, las baterías conservan el bien producido a la par del brillo del sol, liberándolo en el momento necesario. Esto se relaciona con dos importantes beneficios:
- La energía almacenada puede usarse en miras a evitar el uso de electricidad costosa para la red.
- Las empresas tienen la posibilidad de recibir un ingreso extra a partir de convenios con firmas de servicios públicos que descarguen la energía almacenada cuando la red lo requiera.
A modo de ejemplo, Enel X está colaborando con la Universidad de Massachusetts a fin de cumplir sus objetivos de sustentabilidad, mediante un sistema que integra un conjunto de tecnologías emergentes de energía limpia e incluye un equipo solar fotovoltaico y una batería de litio. El dispositivo proporciona energía de reserva cuando el sol no brilla y sirve para cargar vehículos eléctricos.

3- Las inversiones en infraestructura de vehículos eléctricos generarán efectos positivos en términos económicos. Las empresas fabricantes de automóviles serán esenciales en la transición hacia nuevas formas de transporte que no produzcan emisiones. En breve, se prevé el lanzamiento de novedosos camiones eléctricos y SUV que marcarán un antes y un después en el creciente mercado de vehículos sostenibles.
Satisfacer la demanda de medios de transporte sustentables y eficientes respaldará el esfuerzo de las compañías por expandir la promoción de alternativas limpias, que impulsen la creación de puestos de empleo en campos especializados de vanguardia.

4- Pequeñas y medianas empresas seguirán evaluando sus compromisos de sostenibilidad a medida que las grandes corporativas auditen sus cadenas de suministro. Numerosas compañías se han comprometido públicamente a fijar metas ambiciosas en función de alcanzar un porcentaje cero de emisiones en los próximos años. Sin embargo, en pos de cumplir dicho objetivo, tendrán que observar la performance de firmas líderes en la cadena de suministro, a fin de presionarlas para que reduzcan su propia huella de carbono.

Las empresas deberán prepararse de cara al nuevo desafío, comprometiéndose a adoptar mejores prácticas y modelos de desarrollo. Está claro que el año será difícil en muchísimos aspectos. No obstante, existen razones para ser optimistas y pensar en un mundo más limpio y económicamente sustentable.