Solamente en Estados Unidos, el 25% de las emisiones de metano proviene de la ganadería. Buscando una solución a ello, una compañía de acuicultura de New England descubrió que alimentando a las vacas con algas, las emisiones se reducían entre un 24 y 58%.
La investigación aún está en desarrollo y todavía hay algunas cuestiones inciertas, como por ejemplo la incidencia de esta dieta en la calidad de la carne y leche. Además, el tipo de algas que produce este efecto, si bien crece de manera silvestre en muchas partes del mundo, no se comercializa aún. Australis Aquaculture de Greenfield, Massachusetts, está trabajando para ser la primera en producir Asparagopsis a escala comercial. La iniciativa, denominada por la empresa como “Greener Grazing” (pastoreo más sustentable), se prevé que comenzará a operar comercialmente en dos años. La compañía ya recolectó diferentes muestras de Asparagopsis para constituir un banco de semillas de algas para producir en distintos climas.
Los investigadores sostienen que un bajo porcentaje de algas en la dieta de las vacas puede producir un efecto significativo en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, interrumpiendo el proceso de las bacterias en la producción del metano.