E
l turismo nacional perdió ingresos por $77.890 millones a causa de la pandemia. Si bien aún se desconoce cuál será la situación sanitaria y el nivel de contagios con respecto al coronavirus, el sector turístico le hace frente a la incertidumbre y comienza a dar los primeros pasos de cara a la temporada que viene.
A menos de cuatro meses y medio para que termine el año y se instale el verano en el país, los balnearios de la provincia de Buenos Aires ya piensan recibir turistas con los protocolos necesarios. Luego del anuncio del Gobierno Nacional confirmando que se podrá llevar adelante la actividad turística en todo el país, empresarios y operadores en la Costa Atlántica empiezan a dar los primeros pasos para la reactivación.
En este sentido, Mar del Plata piensa en una “ciudad feliz” con barbijos. Según el protocolo diseñado para la temporada, el uso de tapabocas será obligatorio en espacios cubiertos, vestuarios, oficinas administrativas y sectores de uso común.
Esteban Ramos, integrante de la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (CEBRA) de Mar del Plata, cuenta cómo vienen trabajando en un Plan Sanitario de Apertura. “Desde la Provincia de Buenos Aires bajaron un protocolo macro. Nosotros lo adaptamos a las playas de la ciudad y la semana pasada se lo presentamos al Municipio; todavía estamos esperando una respuesta”, explica.
Las autoridades de la ciudad adelantaron que “cada balneario deberá contar con dispensers de alcohol en gel y de personal para el control de temperatura, así como de las capacidades permisibles”.
Con respecto al alquiler de carpas, solo se permitirá un máximo de seis personas, y deberán ser desinfectadas al finalizar la jornada. En cuanto a las sombrillas, el máximo habilitado será de cuatro personas y se deberá garantizar una distancia mínima de dos metros entre cada unidad.
En Villa Gesell, el intendente Gustavo Barrera se muestra optimista ante una paulatina apertura. “Tenemos muchas expectativas. Obviamente, esto hay que consensuarlo con Nación y Provincia, pero lo importante es que nosotros estamos aquí dando los primeros pasos”, indica. En esta línea, el municipio presentó un Plan de Calidad Sanitaria para las Playas Públicas. A través de un sistema de banderas, los turistas podrán verificar qué playas están disponibles y cuáles alcanzaron su cupo máximo para evitar el aglomeramiento de gente y cumplir con el distanciamiento social al que obliga la pandemia de COVID-19.
Por el lado de Pinamar, el intendente del partido bonaerense, Martín Yeza, afirmó que su apuesta turística para el verano será hacia estadías más largas con los propietarios no residentes. La idea del municipio es no “ahogar” a la hotelería local con costosos protocolos que se trasladen al gasto de los veraneantes. “Nos imaginamos un verano con propietarios no residentes, que para nosotros ya es turismo. La realidad de la demanda para vacacionar en Pinamar está marcando que la gente está optando por una estadía más larga”, sostiene el jefe comunal de esa localidad de la Costa.

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), el turismo regional perdió ingresos por $77.890 millones entre marzo y agosto de este año, de los cuales $66.347 millones corresponden a mermas por turistas y $11.543 millones por excursionistas. “El gran mazazo fueron las vacaciones de invierno ya que, excepto por unos pocos casos, la mayoría se quedó en su casa. En ese receso especial, se perdieron $41.000 millones, el 52% de la merma total del sector”, precisó la confederación en un comunicado.
A estos valores, referidos a los fines de semanas largos y las vacaciones de invierno, deben agregarse los números que generan los congresos y las convenciones; el turismo estudiantil, educativo y social –por ejemplo, de grupos de jubilados–; y los traslados deportivos. Según CAME, “el turismo deberá aguardar como mínimo hasta marzo del año próximo para posiblemente volver a los niveles pre-crisis”.