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u finalidad es mejorar los campos y transformarlos en un sistema productivo sustentable con el menor uso posible de productos fitosanitarios. El proyecto fue exhibido en el Congreso virtual de Aapresid. “El Estado tienen que acompañar a los productores que buscan una transición agroecológica", dijo el ingeniero agrónomo Jorge Jesús Gvozdenovich, investigador del INTA Paraná.
Cuando la urbanización avanza hacia los sectores rurales, los productores agropecuarios deben modificar su forma de producir. Las legislaciones existentes en diversas provincias, sumadas a las ordenanzas municipales, limitan el uso masivo de fitosanitarios en esas zonas y la agricultura intensiva deja de ser redituable.
Para reafirmar este concepto, mediante ejemplos claros y contundentes, el ingeniero agrónomo Jorge Jesús Gvozdenovich, investigador del INTA Paraná y docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Entre Ríos, puso el tema en discusión en el Congreso Aapresid.
“La Universidad de Entre Ríos tiene un proyecto sobre emprendimientos en zonas periurbanas. Allí trabajamos con un productor que fue quien nos visitó hace más de dos años solicitando ayuda, debido a que la única salida era vender su campo”, comentó.
Su establecimiento, está ubicado dentro de los mil metros de prohibición de aplicación de productos fitosanitarios que rige a través de una Ley en la provincia de Entre Ríos. “Acá no podemos aplicar a mil metros de las zonas urbanas, ni de las escuelas”, agregó.
Lo peor de todo, es que el Estado no le brinda ninguna alternativa para producir. Con lo cual la única manera de subsistir es vendiendo el campo a alguna inmobiliaria.
Sin embargo, la Universidad, en conjunto con el INTA, observó la dificultad y comenzó a trabajar para revertir el problema. “Es una situación que golpea también al INTA Paraná, ya que posee tierras que cumplen los requisitos de la Ley y están fuera del sistema para producir en siembra directa”, aseguró Gvozdenovich.
“Lo peor de todo, es que el Estado no le brinda ninguna alternativa para producir en zona periurbana. Con lo cual la única manera de subsistir es vendiendo el campo a alguna inmobiliaria”.
Para ello, se propuso diversificar la producción, mejorar las áreas naturales, favorecer la oferta forrajera y, en consecuencia, ofrecer un modelo sustentable y reproducible en situaciones similares. Asimismo, obtener productos de calidad para su comercialización.
“El pequeño productor, debido al avance de la urbanización, tuvo que modificar su forma de producir en zona periurbana, migrando desde un sistema agrícola a un sistema de producción de ganadería ovina con menor uso de agroquímicos”, destacó el investigador.
A más de dos años que inició ese cambio cultural, los resultados económicos comienzan a verse. A ello se suma también las mejoras concretas en los suelos por la adopción de sistemas pastoriles y la producción ecológica como práctica determinante.
El pequeño productor debido al avance de la urbanización tuvo que modificar su forma de producir, migrando desde un sistema agrícola a uno de producción ganadera ovina.
“El productor vino angustiado a pedir una técnica porque se negaba a abandonar el lugar donde vivió toda su vida. Hoy siente una gran felicidad porque se animó a cambiar el sistema agrícola por el ganadero ovino y los números le van a cerrar muy bien”, argumentó el profesional entrerriano.
Con una importante convocatoria de estudiantes, docentes y público interesado en la temática, durante la tarde del jueves 20 de agosto, el XXVIII Congreso Aapresid fue testigo de una disertación muy dinámica.
“Mi charla tuvo una dinámica muy buena. Observamos que muchos jóvenes aprovecharon la posibilidad de concurrencia virtual que les bridó Aapresid. Y contamos además con asistencia de profesionales de INTA que se interesaron por este tema que preocupa cada vez más a los productores que tienen campos cerca de los poblados”, dijo el investigador.
La intención es transformar los suelos improductivos en sitios con buena condición estructural que permitan sembrar especies forrajeras de calidad y aumentar la carga animal.
En el caso del productor que Gvozdenovich utilizó a modo de ejemplo, optó por la producción ovina, la cual maneja con eficiencia para sacar mayor provecho a su pequeño campo.
“Había 27 hectáreas abandonadas hace dos años. Hoy hace cría de terneros, y en los 200 metros más cercanos de la zona periurbana produce ovejas en una hectárea, con pastoreo rotativo”, explicó Gvozdenovich.
El productor dividió el lote en cuatro piquetes y utiliza con eficiencia el manejo del pastoreo de las ovejas, donde implantó alfalfa. “Hoy tiene más de 100 ovejas en una hectárea y comenzará a ver rentabilidad cuando estabilice su producción en un año más”, continuó.
Según el especialista, es un sistema que se puede replicar en otras regiones de la Argentina, siempre con la colaboración del INTA y sus módulos agroecológicos que trabajan con mucha seriedad.
“El Estado tiene que acompañar a los productores que buscan una transición agroecológica, porque el riesgo económico en el comienzo es muy grande hasta encontrar una estabilidad”, concluyó el entrevistado.
El ABC Rural