gustín Vasque tiene 15 años, vive en un puesto rural ubicado en en Bardas Blancas (Malargüe) y hace días su historia se convirtió en noticia a nivel mundial. ¿El motivo? La travesía que -con entusiasmo- encara para buscar sus tareas escolares, y que incluyen un tramo recorrido a caballo y hasta el cruce del Río Grande en una jaula (al estilo aerosilla) para encontrarse con sus profesores y recibir en manos el material.
En una entrevista, el joven resumió cómo es su vida, sus días en el campo, su familia y también cómo es lidiar con la "fama" que adquirió luego de que el video de su travesía rutinaria fuera visto en todo el mundo. Hasta el intendente Juan Manuel Ojeda lo compartió en sus redes.
"Estaba pescando con mis primos y me dijeron que soy famoso. Después, en la noche, me llamó mi mamá y también me lo dijo. Yo no entendía nada", sintetiza con humildad el adolescente al mencionado medio sureño. Y agrega que el viralizado video había sido filmado en tomo de broma por uno de sus profesores.
Agustín es el más grande de cuatro hermanos. La familia se dedica a la crianza de chivos y vive en el humilde puesto Portezuelo del Viento, situado a unos 1.000 metros de la "jaula" en la que periódicamente cruza el cauce. Aunque la cuarentena "quebró" a la familia: Agustín, uno de sus hermanos y su papá quedaron en el puesto; mientras que su mamá y los otros dos hijos están confinados en la ciudad de Malargüe.
Posados nuevamente en la zona rural, del otro lado del río -como canta Drexler- está la escuela albergue Mapu Mahuida, a la que asisten los hermanos; por lo que la travesía -el primer kilómetro desde el puesto a la ribera a pie o a caballo, el cruce en la jaula y luego esperar la traffic que los lleva a la escuela- ya es parte de la rutina de los Vasque. De hecho, la jaula que usa Agustín tiene -tácitamente- el nombre de los Vasque. Y es que -según explicó la familia - cada familia que vive del otro lado del Río Grande tiene su "jaula" para cruzar.
Como suele ocurrir en los parajes rurales de Mendoza y de todo el país, la radio tiene un protagonismo crucial en lo referido a la comunicación. Y es por medio de la AM LV19 (Radio Malargüe) que Agustín toma conocimiento de qué día y a qué hora deberá retirar el material escolar (con travesía incluida). Ya que está, aprovecha todo el periplo para lleva al puesto también las tareas de uno de sus hermanos.
En el puesto, sus días transcurren entre las tareas escolares y la ayuda en los quehaceres a su papá; principalmente en el cuidado de cabras y caballos. Aunque en septiembre se agrega una labor clave: amamantar a los chivatos.
"Con las tareas, cuesta mucho. Al no estar con un profesor, nos cuesta mucho; no sabemos lo que está bien o lo que está mal. Además no tengo nada de computadora, ni nada de tecnología y cómo vamos poco a Malargüe solo puedo hacer algo nomas", detalló el adolescente con simpleza.
Cruzar el río -que es el más caudaloso de la provincia- tiene también su costado temerario. Es que por momentos no es un medio del todo estable, y Agustín llegó a perder un celular viendo cómo caía al agua y era arrastrado por el caudal.
Además de las tareas y de ayudar a su papá, Agustín ama el fútbol. Es hincha de Boca y juega de 9 en la séptima del Club Ferrosol de Malargüe.
"Me gustaría el día de mañana quedarme en el campo, porque de acá son las raíces. Pero mi papá no quiere, porque el campo no está dando; y mi papá no quiere que terminemos como él. Mi papá quiere que estudiemos, que seamos alguien en la vida", concluye el joven, quien sueña con ser veterinario.
"Les diría a los chicos que estudien, porque estudiar les va a dar un buen futuro. Sé que da flojera ir a la escuela, pero yo les digo que vayan, que sigan adelante", cerró el diálogo con el medio sureño.
Los Andes