s lamentable e inentendible la situación por varios factores: primero está la mano del hombre, que es uno de los elementos que genera este tipo de inconvenientes, ya que se calcula que en un 95% de los incendios que se originan en los diferentes campos son producidos por la mano de las personas, manifestó el licenciado Héctor Machado, coordinador del Plan Provincial de Manejo del Fuego.
Aclaró que “eso no quiere decir que todos estos incendios sean intencionales o dolosos, ya que algunos son culposos, por imprudencia o desobediencia a normativas vigentes”, como por ejemplo arrojar desde un vehículo una colilla de cigarrillo, puesto que ello “primero genera un pequeño fuego que después se vuelve incontrolable”.
Otro factor es la sequía que “se viene arrastrando desde 2019, ya que hemos tenido escasas precipitaciones y casi nulas en determinadas zonas”, marcando que “no estamos hablando sólo de una provincia, sino a nivel regional y también nacional”.
“Todos estos inconvenientes, más la idiosincrasia de nuestra población rural sobre todo, en la creencia de que quemando un pasto con el rebrote del mismo le traerá una buena alimentación a sus animales, lo cual no es así, generan esta cantidad de incendios en nuestra provincia y la región, quemándose importantes superficies”, alertó.

Ante este cuadro preocupante, acentuó que “se está trabajando en nuestra provincia, desde los distintos destacamentos que tiene el Cuerpo de Bomberos de la Policía Provincial, que posee una estructura organizada”, mencionando también a los Municipios y las Comisiones de Fomento, que “ponen a disposición los camiones cisterna y los equipos que pudieran tener”.
Hizo notar que las quemazones “significan un gran problema por las graves consecuencias que acarrean”, relatando que “ahora estuve varios días en diferentes lugares del territorio y realmente es penoso ver las pérdidas que se producen en la vegetación, de animales, bienes personales, etcétera, y ni hablar de lesiones o vidas humanas”.
Por ejemplo, algunos se registraron al norte de la ruta nacional 86, entre las rutas provinciales 22 y 23, y también al sur, cerca de la zona de El Recreo.
En los campos y estancias afectadas se vieron considerables pérdidas en alambrados, postes, balancines, portones, puestos, entre otros.
En ese sentido, para cuantificar el daño, se puede señalar que el valor estimativo de unos 1000 metros de alambrado ronda los $300 mil. Y a ello debe adicionarse el incalculable perjuicio que se le inflige al medio ambiente.
“Los que no conocen lo que es el trabajo en el campo y todo lo que conlleva no tienen en cuenta lo que esto significa”, resaltó Machado, apuntando que los daños por los incendios también se ven en las pérdidas de cosechas, pasturas, especies forestales, muerte de ganado y otros animales del ecosistema, viviendas, implementos agrícolas y ganaderos, entre otros.
Sumó a esto los inconvenientes en la salud que generan las quemas, ya que el humo puede lastimar los ojos, irritar el aparato respiratorio y agravar las enfermedades cardíacas y pulmonares crónicas.
Hizo notar Machado que “en nuestra provincia tuvimos casi 1200 puntos calientes, los cuales no son todos incendios rurales y forestales, también están aquellos lugares donde se están haciendo ladrillos o leña para carbón”.

Los mismos “se registraron en las franjas donde tenemos mayores pasturas, principalmente en la capital, los Departamentos Patiño, Pilcomayo, Pilagá, algo del Bermejo y muy poco hacia el extremo oeste, que serían Matacos y Ramón Lista”.
En esa línea, exhortó a la toma de conciencia y a adoptar siempre actitudes responsables para fomentar la prevención. “Es muy difícil enfrentar todos los incendios en forma simultánea, no existe en el mundo ningún elemento que nos permita dar una respuesta en todos los lugares al mismo tiempo”, recalcó.
