a comitiva mantuvo diversas reuniones con autoridades y agricultores, además de visitar fincas y secaderos (tanto al sol como en horno).
“Quiero destacar el entusiasmo que genera la industria chilena en ese país; en las visitas realizadas, alrededor de 10, no solo estaban los propietarios, sino representantes de huertos vecinos o colindantes. Hay mucho interés por escuchar la voz de los profesionales chilenos, conocer su experiencia y el cómo se hacen las cosas en Chile”, dice María Paz Soto, directora ejecutiva de Chile Prunes.
Juan Horn, de Agrícola San Francisco, destaca que ha sido muy beneficioso el conocer la realidad de la zona de San Rafael para producir ciruela (y otras especies), conocer contactos para poder acceder a investigación y proveedores de maquinaria, así como aprender en cuanto a temas de secado de fruta, “donde nos superan en lo que es manejo de secadores a gas, no solo por tener gas natural a bajo costo, además el INTA hace investigación para hacer más eficiente este proceso”.
También –dice- permitió proyectar cosecha y volumen para decidir cómo comercializar nuestra fruta este año (volumen de venta en fresco y seco).
En términos parecidos se manifiesta Pablo Campino, de Pacific Nut, quien consideró que este viaje ha sido muy beneficioso tanto para los chilenos como para la contraparte argentina, traspasándose conocimientos y experiencias. “Ellos tienen un clima complejo, con granizos y heladas, además de un déficit hídrico parecido al chileno, pero con la diferencia que nosotros tenemos el 80-90% de los huertos con riego tecnificado, mientras ellos recién comienzan y están en un 10%”.
Eso sí, señala, el que tengan 9.000 hectáreas plantadas llama la atención en una zona climática tan compleja e incierta, pero donde la tierra es más barata y se pueden obtener márgenes que permitan dar con un buen negocio.
A Pablo Campino también le llamó la atención que parecía no haber una línea de trabajo conjunto entre los distintos sectores, con guías más unificadas, y al final parecía que cada uno se las batía por sí solo, con mucha desinformación que llevaba, por ejemplo, a algunas podas en verde.
Horn manifestó algo similar, señalando que aún hay mucho que hacer en trabajo colaborativo entre los diferentes actores con el fin de estandarizar prácticas y adoptar técnicas de trabajo como análisis foliares o de suelo que permitan orientar y optimizar sus esfuerzos.
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