El proceso consiste en usar células madre de un animal y luego alimentar a esas células con diferentes nutrientes. Así, por ejemplo, en lugar de sacrificar un pollo, los científicos buscan extraer células madre de la pluma caída de un pájaro y convertirlas en células musculares. Este tipo de alimento es "hasta diez veces más eficiente" que hacerlo de forma tradicional porque necesita menos energía y menos recursos y produce menos contaminación. En este sentido reduce notablemente el impacto ambiental.
INTA