Matías Rafael creció entre abejas y miel; saltó del panal a la facultad de Ciencias Económicas de la UBA para recibirse como Administrador de Empresas. Hoy se desempeña como CEO de su propio negocio, Beepure, una empresa bonaerense con miras a la exportación.
El emprendimiento de Rafael abrió sus puertas en el 2011 en la localidad de Las Flores (Buenos Aires) con una inversión inicial bastante importante en maquinarias y materias primas. Con el nombre de “Ser del Sol, miel pura y natural”, se empezó a comercializar en zona norte y Capital Federal; sin embargo, no tenía mucha penetración en el mercado porque salía a competir con marcas que ya tenían muchos años. Y así nació ‘Meloso’; un producto de bajo costo y con más rotación que desarrollamos junto al INTI”, señaló el director.
No obstante, ‘Meloso’ era un producto que tenía varias dificultades en el mercado: “Primero, no teníamos un canal de venta fuerte y desarrollado para salir a vender un producto de bajo costo; segundo, no estaba muy orientado a lo que son las tendencias del mercado naturista de ese momento. Por lo que, paralelamente a esto, empezamos a desarrollar una marca para exportación enfocada a la calidad y el diseño; ese era nuestro objetivo”.
Fue entonces cuando, en 2017, nació Beepure, una miel cremosa con un diseño innovador, que tuvo mucho impacto en la góndola: “Gracias a la calidad del producto y el diseño atractivo”.
“Sabíamos que era muy difícil crecer con un solo producto, por lo que nos centramos en formar una estrategia de crecimiento a mediano y largo plazo. Eso significaba tener un diseño y una comunicación muy buena, más variedad de productos, un canal de fuerza propio y fuerte, una fábrica propia con socios especialistas en cada área y una gestión de todos esos recursos”.
El primer punto fue el diseño y la comunicación. Así asociaron a Sebastián Viggiola, un diseñador especialista en productos y en creatividad: “Él pudo llevar la marca que nosotros queríamos hacer de exportación Premium, a un producto y a una comunicación muy real. ‘Lo que ves es lo que es’ ese es el eslogan de la marca y como nos conocen en el mercado.
También, estuvo de la mano el desarrollo constante en nuevos productos: Sabíamos que solo con miel era muy difícil lograr una expansión y un crecimiento; por eso planificamos otros sectores de negocio que fueron los dulces artesanales de frambuesa, frutilla y frutos del bosque”.
Asimismo, desarrollaron granolas a base de miel y chocolate, azúcar mascabo integral de Misiones y envasados de azúcar (mascabo y orgánica).
Por último, surgieron los congelados con la marca Delitas, junto a Juliana López May: “En este caso asociamos a una especialista en el área gourmet y gastronómica para desarrollar, en conjunto, un producto, una imagen y una receta que tiene cuatro variedades de hamburguesas”.
“Hasta ese momento teníamos cuatro unidades de negocio: miel, secos, congelados y dulces. En total, hoy en día tenemos más de 51 productos en más de 100 presentaciones. Eso nos lleva al canal de venta a medianos y pequeños comercios; en ese momento era muy común que las empresas y los emprendimientos intentaran ir a los supermercados, que es donde hay mayor volumen y se generan mejores negocios; nosotros, por el contrario, empezamos a patear la calle de Capital y Zona Norte, empezamos a conocer a cada cliente”.
Así se dieron cuenta que había muchos pequeños y medianos clientes que tenían un gran potencial: “Desarrollamos un esquema de venta y distribución directa que se enfocó en el asesoramiento de cada cliente y la atención personalizada con un vendedor a cada cuenta.
Por otra parte, resaltó el importante punto de la fábrica propia: “Entendimos que para saber manejar la producción, hay que conocerla; por eso fue que en el 2011 hicimos la primera inversión fuerte en una fábrica en Las Flores. Luego, en 2015, decidimos abrir un centro de distribución en Munro, Zona Norte, para estar más cerca de los clientes y para empezar a recorrer la calle nosotros mismos. Hasta ese momento nos dedicábamos solo a la producción y a partir de ahí, empezamos a dedicarnos también, a la venta directa”.
Fue entonces en 2017, ya con las cuatro unidades de negocio funcionando a toda máquina, que decidieron nuclear toda la fábrica en San Martín: “Alquilamos una estructura de 1.400 m2 que nos permitía tener todos los sectores de producción en el mismo lugar. El nuevo desafío fue integrar la venta; por eso armamos un mayorista en el mismo lugar, para poder llegar a los clientes de mejor manera”.
Volviendo a la fábrica propia, afirmó que la inversión que se hizo permite “cuidar la calidad del producto final siempre, controlar los ingresos de materia prima y seleccionar los proveedores e innovar en el desarrollo de productos, capacitando a nuestro personal constantemente”.
Otro punto que resaltó Rafael fue la integración de socios especialistas: “No nos quedamos en el emprendedor que arrancó con su padre a hacer un negocio, sino que fuimos evolucionando. Hoy tenemos redes sociales al día, desarrollo de productos, diseños, comercialización, buena finanzas y, además, la creación y desarrollo de todas las áreas claves, respaldada por un socio especialista”.
Sin embargo, el CEO comentó que la reinversión de las utilidades constante de los socios fue lo que les permitió seguir creciendo. “Eso sin dejar a un lado la gestión y el desafío. Esta nueva fábrica nos llevó a entender que podíamos llegar a tener éxito si podíamos gestionar todos los sectores de la empresa. Hoy, tenemos una base sólida del modelo de negocios, estamos estables, con solidez y sobre todo, tenemos know how para los nuevos desafíos que vienen”.
“Sabemos que Beepure tiene que crecer de forma natural, por lo que seguimos invirtiendo en la marca. Hace poco desarrollamos una manteca clarificada, GHEE, que es tradicional de la India y una cerveza, Honey, a base de miel; con socios estratégicos en el sector productivo, el desarrollo constante es el foco de ahora”.
En cuanto a a la exportación, Rafael remarcó: “Entendemos que salir al mundo no es cualquier cosa; tenemos que certificar normas internacionales, seguir invirtiendo y tenemos que generar una estrategia de comunicación global, que nos lleve a los nuevos canales de comercialización”.
Finalmente, reveló el nuevo proyecto que tienen como meta para el próximo año, ‘Beepure House’, un lugar donde los consumidores puedan experimentar y probar los nuevos productos e ir a talleres de gastronomía; la idea es “que sea una vidriera para ellos y para nuestros socios y amigos que siempre nos están apoyando; que puedan venir a disfrutar del arte y de muchas cosas que no tengan que ver directamente con los productos. En Beepure tratamos que no todo sea producto sino que sea más bien, una forma de vida”.