Utilizando técnicas de biotecnología industrial, la instalación piloto procesará las melazas de soja, que no son aptas para su uso como alimento, en ácido láctico. Luego, este se puede polimerizar en ácido poliláctico (PLA), que tiene una variedad de usos que incluyen envases, implantes médicos y filamentos de impresión 3D.
«El proceso desarrollado como resultado de este proyecto de cooperación es el primero en el mundo en producir un polímero de ácido láctico ecológico a partir de las corrientes laterales de la producción de soja. De esta manera podemos ofrecer una alternativa sostenible al ácido poliláctico a base de azúcar y maíz”, dijo Henri Nieminen, director ejecutivo de Finnfoam, una de las empresas que integran el consorcio.
La planta piloto será instalada en la localidad de Uusikaupunki, donde Nordic Soya opera la planta de procesamiento de concentrado de proteína de soja más grande de la UE con una capacidad instalada de 240.000 toneladas al año.
La planta piloto se construirá durante el 2021 y parte de 2022. Una vez en marcha, Finnfoam utilizará el PLA para producir aislamiento térmico para edificios.
La tecnología del consorcio consiste en fermentar la melaza de soja utilizando una cepa de levadura genéticamente modificada; y el ácido láctico resultante se separa del caldo de fermentación mediante cromatografía.
Los socios dijeron que los residuos globales de la producción de soja podrían producir 22 millones de toneladas anuales de bioplástico.
«Este proyecto es tanto un excelente ejemplo de lo que puede lograr la experiencia en biotecnología industrial como un triunfo en la conversión de un residuo industrial desafiante en un producto de mayor valor utilizando microbios. Esta iniciativa requirió esfuerzos significativos en tecnología en varias etapas del proceso. Particularmente, la experiencia de VTT en biología sintética, en la modificación de microbios y en la optimización de bioprocesos”, dijo Tiina Nakari-Setälä, vicepresidenta de estrategia e inteligencia empresarial de VTT.
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