La Secretaría de Comercio Interior de la Nación, a través de la Subsecretaría de Políticas para el Mercado Interno, estableció los requisitos de calidad y seguridad que deben cumplir los tableros derivados de la madera de fibras y de partículas que se comercialicen en el país. Esta nueva normativa reemplaza la creada en 2019 que hasta la fecha no había podido aplicarse debido a que ningún laboratorio tenía la capacidad de realizar los ensayos correspondientes, a fin de comprobar las características exigidas.
A través de la Resolución Nº 428/2021, publicada en el Boletín Oficial, se corrige la resolución previa, que establecía requisitos complementarios no fundamentales, para los cuales no se contaba con infraestructura de calidad que permitiera su vigencia y aplicación. Por ejemplo, entre otros requerimientos, a partir de esta reglamentación se exigirá una certificación del producto para verificar el contenido y/o emisión de formaldehído y un correcto etiquetado.
El reglamento técnico para la producción y comercialización de los productos se realizó a partir del trabajo conjunto entre la Secretaría de Comercio Interior, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el sector productivo local. Esto permitió arribar a una medida aplicable que garantiza a través de la certificación un producto seguro y de calidad para el consumidor al tiempo que pone en igualdad de condiciones a todos los bienes comercializados dentro del país.
Los tableros de fibras y de partículas son un insumo para la producción de muebles de tableros planos y además tienen un uso no estructural en la construcción. En el país son producidos por seis empresas que emplean a más de 3000 personas. Argentina cuenta con una cadena foresto-industrial de gran importancia e impacto federal, y con esta medida se pretende potenciar la producción y la exportación a través de un proceso de mejora de la calidad.
La resolución rige para toda la cadena de comercialización y garantiza requisitos establecidos en las normas IRAM correspondientes entre los que se encuentran tolerancias dimensionales, contenido de humedad, resistencia mecánica, a la abrasión, al agrietamiento, al vapor de agua y un máximo de emisión de formaldehído. Además, el producto deberá contar con información sobre el fabricante o importador, el número de lote para permitir su trazabilidad y el sello de seguridad.