En plena incertidumbre financiera, el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, intenta dar señales de calma. Con un replanteo de su estrategia financiera, el Gobierno quiere cerrar abril con una buena colocación de deuda en pesos.
Martín Guzmán da un manotazo de ahogado: acepta un regreso al cortoplacismo y del pago de tasas de interés superiores a las que venía pactando para conseguir los $122.000 millones necesarios para hacer frente al vencimiento de deuda a fin de mes.
En este sentido, la cartera lanzó un llamado a licitación para colocar cinco Letras del Tesoro en busca de captar $110.000 millones del mercado. Con la convocatoria, el ministro parece querer mostrarle al mercado cierta independencia del financiamiento monetario.
En esta línea, la secretaría de Finanzas ofreció dos títulos a 61 días junto a tres instrumentos sin precio base, lo que supone una flexibilización de las tasas.