El churro es un alimento popular en casi todo el mundo, que los argentinos adoptamos como propio debido a su exquisito sabor y amplia variedad de opciones. Rellenos de dulce de leche, nutella o crema pastelera, son un clásico de las meriendas tanto en verano frente a la playa como en invierno al lado de la estufa. Estos bastones dulces o salados, se posicionan como una excelente comida paradisfrutar en cualquier momento del año solos o acompañados.
Al igual que como pasa con otros alimentos, muchos países se disputan el origen de los churros. Si bien en primera instancia se dijo que habían sido degustados por primera vez en México, nacieron en la Península Ibérica, donde arribaron de la mano de un grupo de árabes. Su nombre se relaciona con su figura similar a los cuernos de las ovejas churras, provenientes de Castilla y León.
La preparación en base a harina y agua caliente con sal, se expandió en las Américas gracias a la colectividad de inmigrantes españoles que llegó al continente hacia fines del siglo XX. En nuestro país, existen numerosos locales de autor, donde es posible probar algunas de las mejores opciones del mercado. Juan Pedro Caballero, La Churrería sin Gluten y Peñón de Águila son tres de ellos.

Inaugurada hace unos años en Palermo, es una churrería que en 2020 -año de pandemia- sumó a su establecimiento una taquería propia. Allí se ofrecen clásicos dulces y variantes originales de postres populares como el lemon pie o la banana split. Pedro Peña, socio de la firma, resalta que la idea de vender churros surgió en función de la necesidad de revalidar las fábricas del alimento en Buenos Aires, que se estaban perdiendo.
De esta forma, fusionaron su concepto con el de las churrerías tradicionales españolas, incorporando churros salados a la carta. Sin embargo, los más solicitados siguen siendo los dulces.

AlejandraTemporini y Vanina Séptimo, quienes se conocieron hace casi diez años en una feria gastronómica, se especializan en la producción de alimentos aptos para celíacos. Hace unos años, participaron de un evento presentando sus novedosos churros sin Trigo, Avena, Cebada y Centeno (TACC), donde obtuvieron el reconocimiento que necesitaban para darle forma a su nuevo emprendimiento gastronómico.
Según Séptimo, lo fundamental es que los churros sean ricos. Por este motivo, se elaboran en base a una mezcla casera de harinas sin gluten modificada, incorporando un poco de trigo sarranceno. Como el año pasado el dúo no pudo participar en ferias a causa de la pandemia, reinventó su negocio vendiendo bastones freezados y sin cocinar.

La tradicional cervecería ofrece los mejores churros salados de la Argentina. La idea de innovar con nuevas variedades surgió en base a la búsqueda de un producto rico y fácil de comer que acompañara las cervezas de la casa. El chef ejecutivo Fabrizio Morandini, cuenta que el alimento se elabora con puré de papas, ajo, pimienta negra molida, queso rallado y perejil. Se vende acompañado de salsa Bier BBQ y cheddar fundido.
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