Según datos oficiales, la escasez de autopartes estaría afectando a la industria de la maquinaria agrícola en los principales mercados mundiales. Mientras que en Norteamérica se busca moderar considerablemente la entrega de tractores y sembradoras, en Europa se evidencian complicaciones similares a causa del nuevo contexto.
En este sentido, Fendt cerró sus fábricas de tractores en Alemania por tiempo indefinido, alegando que el stock actual de piezas no alcanza para poder producir. Lo llamativo es que la empresa se encuentra ante su mayor demanda de productos desde 2011.
La situación es aún más alarmante teniendo en cuenta el aumento de los precios de la materia prima que se utiliza para generar maquinaria de esta índole.