Silvana Roitman: “Si algo no me gusta, debo seguir para cambiarlo”

Dialogamos con la socia gerente de Molinos Centro SRL sobre el crecimiento de la empresa y sus motivaciones para participar en distintos ámbitos institucionales

Silvana Roitman: “Si algo no me gusta, debo seguir para cambiarlo”
lunes 09 de agosto de 2021

Por Lucrecia Degiorgis


En esta sección buscamos seguir mostrando las miles de mujeres rurales y emprendedoras que pueden amalgamar la actividad profesional con la familiar e institucional. Con cada historia, nos queda clara la infinidad de posibilidades que existen para cambiar las cosas y que, hechas con  pasión y actitud, se puede lograr lo que cada uno se proponga. Las fortalezas y habilidades van más allá del género; se trata simplemente de la postura frente a la vida. 

En esta ocasión, dialogamos con Silvana Roitman para que nos cuente su historia personal y la de la empresa familiar. Ella es licenciada en Administración de Empresas y ha realizado un postgrado en Agronegocios y Alimentos. Pasó por la función pública como vice-intendenta en la ciudad de Villaguay y representa a la Unión Industrial de Entre Ríos en la UIA Joven. Es socia gerente de Molinos Centro SRL, la  empresa familiar que agrega valor a su producción, y a la de terceros, fabricando alimentos balanceados bajo el nombre Corralero.

-Silvana, contanos de dónde nacen las ganas de participar en instituciones y en la función pública.

Mi papá siempre participó de instituciones y me incentivó desde chica a participar y que, si algo no me gustaba, debía seguir y tratar de cambiarlo. A partir de ahí, participo de diversos espacios y en lugares donde pude llegar a aportar mis conocimientos. Actualmente, estoy en la Unión Industrial de Entre Ríos y también represento a esa institución ante la UIA joven.


Mientras cursaba la universidad en Buenos Aires, su padre y su tío comenzaron a buscar una fábrica pequeña para procesar alimentos balanceados, ya que no conseguían productos en la zona de la calidad que estaban buscando. Mientras en la familia compraban una fábrica bastante más grande de la que pensaron originalmente, Silvana regresaba a su ciudad natal, recibida y con ganas de seguir aprendiendo para involucrarse en el negocio familiar. 

Nos contó que “Corralero nació como un proyecto familiar, dentro de la Pyme de más de 35 años en el mercado. Teníamos cultivos en campos propios y arrendados y también cría y engorde. Sentimos que necesitábamos fabricar un alimento de calidad y accesible”. 

Si bien la fábrica logró abastecer al rodeo propio como primer objetivo, hoy el principal negocio está en la comercialización de alimento balanceado para terceros. Recién hoy pudo llegar a ver el impacto y generación de valor que generó la instalación de la planta de alimento balanceado en la ciudad. Primero que nada, beneficia a los tambos, feedlot y demás establecimientos que buscan suplementar su hacienda abaratando de este modo el transporte; en segundo lugar, dando la posibilidad a los productores de canjear los granos por alimento balanceado o incluso entregarlos a la planta evitando todo el costo logístico al puerto en materia de tiempo y flete. Por el lado de la empresa, benefició a la sustentabilidad de los suelos al implementar una mejor rotación de cultivos con el foco puesto en las materias primas que la planta necesitaba. 

Cuando conversamos sobre la trazabilidad de la materia prima, nos contó que son de las pocas empresas que están certificando BPM con Bureau Veritas, una certificadora internacional. "Nos exige la trazabilidad de la materia prima; desde que llega a la planta, se registra la carta de porte del proveedor, la humedad y la calidad con la que entró. Luego, a qué silo se dirigió. Posteriormente, se anota la fecha que ingresó a la planta de balanceado y, luego, una vez procesado dentro de la fábrica, mediante un programa de trazabilidad se registra cuánta materia prima y en qué momento se utilizó. Con esta información se puede saber cómo se realizó un balanceado”. 


-¿Por qué varía el porcentaje de proteína según la categoría?

El ternero requiere distinta calidad y cantidad proteica según su categoría. Si hablamos de un ciclo completo de cría, recría y engorde, a medida que crece requiere menos proteína y más energía. 

Cuando destetamos a un ternero, lo hacemos con la mejor calidad proteica, con un alimento al 18-20% de proteína bruta, muy completo en cuanto a micro y macro nutrientes, para que se desarrolle el músculo y toda la parte ósea. 

En la medida en que el animal va creciendo y necesitamos recriarlo, su requerimiento proteico decrece y podemos usar una ración al 16%. 

Cuando pasamos a la etapa de engorde, con un 13% de proteína de inferior calidad ya es suficiente porque ha formado su estructura ósea y masa muscular; pero el requerimiento energético sube para poder depositar grasa, que es nuestro objetivo final.

Con respecto al plan de expansión de la empresa, nos contó que la idea de llegar al mercado externo está presente como un objetivo para la mejora continua, pero teniendo en cuenta que el mercado local es su cliente principal.

 



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