Ante el combo de inflación más elecciones, los expertos comparten una serie de recomendaciones para defender su capital de trabajo y dar pelea a la alta volatilidad. La compra de insumos anticipada se presenta como una de las opciones más viables para conservar valor.
En un contexto preeleccionario y para mantener su poder adquisitivo en el corto plazo, se espera que los productores conserven la mercadería no vendida como resguardo frente a la devaluación del peso y a la alta inflación que se prevé para los próximos meses de 2021.
De acuerdo a los expertos, otra posibilidad es la de capturar los altos precios de la soja –superiores a US$300/t- y resguardar el importe cobrado con otros activos. La gestión de esa liquidez puede destinarse hacia la compra de los insumos para la campaña 2021/22 e incluso adelantar las adquisiciones del ciclo 2022/23. En este caso, la adquisición de insumos se convierte en una forma de hacerse de dólares oficiales.
Por otro lado, las relaciones insumo/producto más óptimas se verifican al canjear granos por gasoil y algunos herbicidas, como atrazina. Por su parte, las relaciones de granos/semillas -especialmente de maíz y de girasol- representan una alternativa muy favorable.
Una vez finalizada la cosecha de granos gruesos, algunos productores que contaron con liquidez decidieron invertir “tranqueras adentro”. Se trata de apuestas a largo plazo que aumentan la eficiencia global de los establecimientos.En este caso se apostó a la mejora de la infraestructura de los campos como instalaciones, viviendas, galpones, mangas, alambrados, aguadas, maquinaria agrícola y mejora de la tecnología de procesos.