Ayer, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, mantuvo un encuentro con el titular de la Cámara Argentino-China, Sergio Spadone, y José Alberto Zuccardi, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), con el fin de analizar la posibilidad de ampliar las exportaciones de vino al Gigante Asiático.
Para conseguir el objetivo, lo fundamental sería negociar con aquel país la implementación de aranceles cero para el vino Malbec, cualquiera sea su origen. Esto brindaría un potencial por demás importante a la hora de apuntalar la industria vitivinícola nacional.
Según un informe reciente de COVIAR, durante el primer semestre de 2021, el volumen de exportaciones a China creció en un 797% en comparación con el mismo período de 2020. Esto quiere decir que en lo que va del año, ya se exportó el 128% del volumen total que se vendió en 2019.
Es menester aclarar que dicho país posee un consumo de vino por habitante al año sumamente bajo, que apenas asciende a 1,2 litros. Sin embargo, como consecuencia de su gran población, es el cuarto consumidor mundial en valor y el quinto en volumen anual.
Actualmente, la Argentina es el quinto productor mundial de vino. El país cuenta con muy buenos excedentes de producción y se halla en una excelente posición competitiva en miras a crecer en el mercado asiático.
De acuerdo a cifras del Ministerio de Desarrollo Productivo, las exportaciones locales de vinos y mosto de uva hacia China totalizaron US$25 millones hace dos años. Hoy por hoy, ese país representa el 3,2% de las ventas argentinas de ambos productos hacia el exterior.