La Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte sobre la siembra directa. La entidad aseguró que, si bien se mantiene por encima del 90%, la suba de costos junto a la proliferación de malezas resistentes y a las regulaciones contra los fitosanitarios promueven que muchas hectáreas vuelvan a la labranza. Las causas del fenómeno.
El Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa) de la entidad analizó las condiciones en que se sembró y cosechó la soja durante la última campaña. De acuerdo al informe, en el ciclo 2020/21 el 92% de la superficie nacional de soja se sembró sin labranza. Se trata de un punto porcentual menor a la del año pasado y la más baja en cinco temporadas.
En este marco, la adopción de la siembra directa se mantiene en niveles elevados aunque año a año se evidencia una disminución de la adopción de esta práctica. Entre las causas, los técnicos señalan al aumento del costo de los insumos y la aparición de malezas resistentes como las principales. Ambos factores combinados estarían generando un vuelco hacia la labranza convencional y al uso de implementos nuevos que realizan una mínima remoción del suelo.
Sumado a esto, una mayor regulación de las aplicaciones de fitosanitarios en zonas periurbanas en los últimos años viene “jugando a favor” del uso de labranzas de tipo convencional en detrimento de la directa.