La Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos llega a la Cámara baja con altas chances de ser ley. El proyecto, tratado en octubre de 2020, cuenta con media sanción de Senadores por amplia mayoría. Los detalles de una iniciativa que promete transformar la industria de alimentos en Argentina.
Tras tres meses sin sesionar y con una convocatoria sorpresiva del Frente de Todos, los diputados vuelven mañana al Congreso para tratar la Ley de Etiquetado Frontal. El objetivo principal de la norma es la colocación de un sistema gráfico de octógonos negros con leyendas precautorias en color blanco para la identificación de alimentos con alto contenido de sodio, calorías, azúcar y grasas saturadas. En este sentido, la ley busca brindar información nutricional simple y comprensible para que el consumidor logre tomar una decisión de compra informada en pocos segundos.
El proyecto cuenta con el respaldo de diversas organizaciones de la salud y de diputados del oficialismo y la oposición. Sin embargo, la iniciativa es fuertemente resistida por la industria alimenticia y por los legisladores del norte del país que sostienen que la regulación afectará la producción azucarera.
Según el documento, la ley impulsa la prohibición de emitir publicidad comercial, dirigida a niños y adolescentes, de productos con sellos de advertencia. Además, establece que "los productos que cuenten con más de un sello no podrán incluir dibujos animados, personajes, figuras públicas, regalos ni elementos que llamen la atención de los menores".
Por otra parte, la iniciativa prioriza la compra de alimentos sin estos sellos de advertencia por parte del Estado.