El faltante de botellas de vidrio, que se convirtió en un problema global durante el 2021, muestra efectos residuales todavía en 2022. Las dificultades, que comenzaron con el aumento de la demanda por la pandemia de Covid-19, se acrecentó con el faltante de contenedores en el mercado mundial, lo que retrasó embarques programados; en Argentina el panorama fue todavía peor luego de un incendio que afectó a uno de los hornos de la empresa Verallia, lo que provocó que la oferta a nivel nacional fuera insuficiente.
A días de haber iniciado el mes de abril, las consecuencias de ese escenario todavía se perciben y mientras la industria vitivinícola se prepara para comenzar a fraccionar el vino de la cosecha 2022, todavía no se sabe si el stock de botellas en el país será el suficiente para cumplir con los contratos acordados.
Respecto al stock de botellas para vino, si bien el nivel de ingreso sigue siendo insuficiente, por el momento no se ha pausado, como sí ocurrió durante el año pasado.
Cabe recordar que Argentina concentra la mayor parte de su producción de vidrio en tres empresas: Cattorini, que produce aproximadamente el 60% del total de botellas para vinos, Verallia, que tiene el 35% del mercado y Cristalerías Rosario con el 5% restante. El 75% de lo producido está dirigido al mercado interno, mientras que el 25% restante es destinado al mercado internacional.