Hasta comienzos de este año, China se abastecía de maíz prácticamente en sólo dos orígenes: EE.UU. y Ucrania, pero, luego de la invasión rusa a este último país, ese proveedor quedó inhabilitado.
La estrategia china, desde entonces, fue reducir las importaciones de maíz para incrementar las compras de productos forrajeros alternativos, como es el caso, por ejemplo, del sorgo y la cebada forrajera.
En ese contexto, el Ministerio de Agricultura de Brasil informó que concluyeron las negociaciones relativas a la firma de protocolos sanitarios entre ambas naciones para habilitar la exportación de maíz brasileño hacia la nación asiática. La medida también comprende al maní.
Según lo que proyecta el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), en 2022/23 China importaría 18,0 millones de toneladas de maíz versus 23,0 millones en 2021/22 y 29,5 millones en 2020/21.
Las importaciones de maíz en China están sujetas a un contingente arancelario de 7,2 millones de toneladas que China tiene consolidado en la Organización Mundial de Comercio (OMC), por el cual ingresan con arancel cero. Cada año el 60% de este contingente se distribuye entre empresas comercializadoras estatales y el 40% restante entre empresas privadas. Las empresas que no cuentan con dicha licencia de importación, deben abonar un arancel que encarece el producto en el mercado interno.