e por sí, la genética aisladamente no puede garantizar resultados exitosos si no se la acompaña con buena sanidad, el ambiente correcto, la nutrición adecuada y el manejo que requiera para la máxima expresión de sus mejores cualidades. En definitiva, una determinada línea genética está diseñada para expresar características deseables definidas (ej. prolificidad, velocidad de crecimiento, contenido de tejido magro, etc.) que se van a manifestar en la medida que se cumplan con sus requerimientos nutricionales, ambientales, sanitarios y de manejo.
Para graficar lo anterior, el equipo técnico de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos relevó los resultados reproductivos correspondientes a lechones destetados por hembra y por año en granjas donde el único factor común era la genética. Los demás factores fueron muy variables entre las granjas estudiadas y los resultados oscilaron entre 18 y 32 lechones destetados por hembra y por año. Esto también puede hacernos reflexionar de lo lejos que a veces estamos de alcanzar el techo o límite de producción de las líneas genéticas.
Ahora bien, para poder comprender más ajustadamente cómo aprovechar el mejoramiento genético se deben entender algunos conceptos básicos.
Es la proporción de superioridad en una característica que en promedio se transmite a la progenie. Tienen alta heredabilidad aquellos factores genéticos regidos por la interacción entre varios genes (factores genéticos aditivos) como por ejemplo las características productivas (conversión alimenticia, magro, conformación).
Las características deseables de selección pueden tener una alta, media o baja heredabilidad. Que una característica tenga baja heredabilidad significa que por selección solo se podrá trasmitir a la descendencia en un bajo porcentaje.
Cuando el rendimiento de una característica en particular es mayor en la progenie que el promedio de los padres.
Heterosis alta: fertilidad, viabilidad de la camada, producción de leche.
Heterosis baja: conversión alimenticia, conformación.
Es común aprovechar las características que responden al vigor híbrido al cruzar dos razas puras para producir una línea de hembras comerciales (líneas maternas).
Es básicamente elegir individuos superiores, en determinadas características, a los otros de la población para posteriormente reproducirlos. En las granjas núcleo se evalúan más de una característica a la vez en las líneas genéticas sometidas a mejoramiento. A nivel de granja lo más frecuente es seleccionar las hembras más prolíficas para dejar su progenie como reposición del pie de cría.
Antes de incorporar una nueva línea o cambiar el plan genético en una granja comercial, se deben tener bien definidas las necesidades de la explotación y estimar el valor económico de la mejora. Y aunque suene obvio, el material a incorporar debe tener más mérito genético sobre las características deseables que el pie de cría ya presente.
Hay diferentes formas de incorporar material genético de línea materna:
Debemos considerar varias cuestiones antes de la incorporación de reproductores:
Como reflexión final podemos decir que la genética, a diferencia de otros factores de la producción porcina, no nos permite cambiar en corto plazo, por lo cual es necesaria la Planificación Genética y la continuidad en el tiempo de dicho plan. Así lograremos proveer al mercado de un producto definido, con el que pretendemos obtener el mayor rédito económico.
Asociación Argentina de Productores de Porcinos