Cría bovina intensiva integrada con agricultura

Sobre pasturas en suelos agrícolas, con una cría bovina intensiva con venta del ternero, se pueden producir 453 kilos de carne por hectárea por año

Cría bovina intensiva integrada con agricultura
D

ebido a los buenos rendimientos, la rentabilidad de la agricultura se viene manteniendo positivamente. En tanto, las tierras de menor aptitud agrícola son una oportunidad para la ganadería.

De todas maneras, la cría bovina integrada con agricultura, viene siendo una opción válida y cada vez más utilizada en varias zonas de la región agrícola núcleo y con muy buenos resultados.

Hoy los precios de la hacienda copian en forma más lenta el nuevo escenario cambiario, y el poder adquisitivo impone sus límites al consumo interno.

Pero las expectativas actuales de mediano plazo son favorables para la carne bovina, traccionadas por la exportación y el efecto China.

En ese sentido, el ingeniero agrónomo Andrés Kloster, del INTA Marcos Juárez, Córdoba, se refirió a las características y resultados de la cría bovina intensiva integrada con agricultura.

La entrevista tuvo lugar en el marco de una jornada del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) en las instalaciones de AFA Marcos Juárez. Allí, Kloster analizó particularmente esa interacción agrícola-ganadera en esa zona, donde lleva muchos de investigación.

 

453 kilos de carne por hectárea por año

“Según un estudio realizado por INTA Marcos Juárez, los pequeños establecimientos de la zona, de hasta 200 hectáreas, destinan en promedio el 45% de su actividad ganadera a la cría”, informó Kloster.

“Los establecimientos medianos de entre 200 y 500 hectáreas, destinan en promedio el 32% de su actividad ganadera a la cría y los mayores a 500 hectáreas, el 27%”, apuntó.

En esa línea de trabajo, el entrevistado dijo que el sistema de cría puede desarrollarse en diversidad de ambientes, sistemas y ofertas forrajeras. “Sobre pasturas típicas de cría, pasturas mejoradas, uso racional de rastrojos, alfalfas y cruzamientos o conviviendo con la agricultura”, señaló.

Como resultado, informó que “sobre pasturas en suelos agrícolas, con una cría intensiva con venta del ternero, se puede lograr un nivel de producción de 453 kilos de carne por hectárea por año”.

 

Mejor oferta forrajera, reproducción y productividad

Respecto a los objetivos parciales de la cría, el especialista indicó que, básicamente, son la mejora de la producción, distribución estacional y calidad de la base forrajera; aumentar la receptividad de úteros productivos por hectárea y lograr altas tasas de destete.

También optimizar la estructura de costos; realizar servicio temprano de la vaquillona de reposición y valorizar las vacas de refugo.

“Hay que disminuir el número de vacas con pobre condición corporal al inicio del servicio. Llegar con moderada condición corporal durante el servicio y mejorarla después del parto”.

En tanto, entre los ejes básicos para aumentar la productividad y rentabilidad del sistema de cría, destacó el aumento de la producción forrajera; ordenamiento del rodeo con ajuste de carga; modulación de requerimientos (destetes) y eficiencia reproductiva con más genética y sanidad, fortaleciendo las relaciones entre los componentes del manejo.

En ese sentido, Kloster hizo hincapié en la eficiencia reproductiva, la relación entre condición corporal y fertilidad.

“Por eso hay que disminuir el número de vacas con pobre condición corporal al inicio del servicio. Llegar con moderada condición corporal durante el servicio y mejorarla después del parto”, remarcó.

 

Alfalfas consociadas con gramíneas como oferta invernal

-¿Cuál sería la mejor alimentación para una buena nutrición post parto?

Una de las grandes ventajas es contar con alfalfa en la cadena forrajera, obteniendo como resultado una mejora en la fertilidad de los celos, reducción en el intervalo entre partos y buenos índices de preñez al final del servicio. Esta propuesta se sostiene con buenas cadenas forrajeras, con recursos perennes y algo de anuales.

-¿Las alfalfas con gramíneas son una muy buena opción?

Sí, porque las pasturas en base alfalfa son una excelente base forrajera, pero consociadas con gramíneas como la festuca, y un manejo adecuado, permite mejorar la oferta invernal, facilitando además el control de empaste y mejorando la estructura del suelo.

-¿Qué otros recursos forrajeros invernales pueden utilizarse?

Avenas en diferentes estados y centeno, cultivos de cobertura pastoreados estratégicamentes, raigrás, cebada para suelos ligeramente salinos y triticale para ambientes sub-húmedos y semi-áridos.

 

El ABC Rural



Invertí en periodismo de calidad

En Agroempresario trabajamos para acercarte contenidos que agregan valor.
Quiero suscribirme

Todas las Categorías

¡Envianos tus Contenidos!

Difundí tus Ideas, Conocimientos, Experiencias, Opiniones y Proyectos.


¡Juntos el Campo es más fuerte!












¡Juntos por la eliminación
de las Retenciones!

Te invitamos a contarle a todos los argentinos por qué es bueno eliminar las Retenciones.

¡Sumá tu Stand!

Publicá tu marca en la plataforma líder del agro y aumentá tus ventas hoy.

Recibí los mejores contenidos

Suscribite a nuestro Newsletter y sigamos agregando valor.

Agroempresrio

¡Contenidos que agregan valor!