Los planes de Catena Zapata
Con la puesta en marcha del Catena Institute of Wine, la investigación y el trabajo científico también forma parte de la familia. Con esta brújula, la bodega apunta a desafiar al tiempo.
“Estamos trabajando fuertemente en cómo hacer un vino que dure 200 años. ¿Podremos hacer un vino que esté vivo por 200 años?”, se preguntó de manera retórica Andrea Núñez, head sommelier de Catena Zapata.
La especialista habló con Agrofy News y destacó que el malbec sigue siendo la cepa emblema de la bodega, pero también apuntan a otros desarrollos. En este punto, comentó que en el instituto trabajan con científicos y agrónomos para saber qué es lo que viene.
Ese espíritu jugado y creativo, de desafío permanente, está en la identidad de la bodega. Hace 121 años, el italiano Nicola Catena plantó el primer viñedo de malbec en Mendoza y ahí nació la bodega. En este 2023, se la premió como el mejor viñedo del mundo con el jurado de World's Best Vineyard.
Esta competencia premia muchos aspectos, entre ellos el viñedo, la hospitalidad, el vino, entre otros aspectos. “La sensación es de mucho orgullo, no solo por la bodega Catena Zapata, sino por todo lo que trae eso para el país y el trabajo que estamos haciendo”, contó la principal sommelier de la bodega.
Más allá de la premiación, la bodega apostó por salirse solo de los tintos y hace algunos años también piensa en el blanco. La mira en este desafío constante fueron dos vinos chardonnay: White Bones y White Stones.
Ambos se producen con uvas del viñedo Adriana, que está a 1500 metros de altura. Son dos parcelas muy chicas, pero completamente diferentes por el suelo.
“Esos vinos sacaron grandes puntajes por los críticos internacionales y periodistas. Entonces, se nota que estamos trabajando mucho y muy comprometidos en lo que es el blanco, más allá de lo que es el malbec y el cabernet que fue lo primero que se trabajó”, explicó Núñez. También, agregó que buscan cosas diferentes y están elaborando garnacha.
El desafío al tiempo es constante. Con el instituto trabajan para mantener un vino “vivo” por 200 años. Cabe destacar que ya hace 121 años que mantienen viva la identidad de Catena.
En 1992, Nicolás Catena que, es el actual director de la bodega y tercera generación de bodeguero, decidió plantar vides donde era impensado. Plantó a una altura en Mendoza que lo convirtió en pionero.
“Es un hombre muy creativo y muy jugado. Hay que tener mucha decisión para hacer cambios tan drásticos como él hizo en la vitivinicultura argentina. Uno de ellos fue plantar a una altura donde nadie había plantado antes en Mendoza”, contó Andrea al explicar que no existían los viñedos a 1500 metros sobre el nivel del mar.
Esa altura particular le aportó al vino lo necesario para destacar al vino argentino y a la bodega. La sommelier explicó que la altura en Argentina le da al vino la particularidad de ser potente, con mucho color, concentración, sabor, pero a la vez frescura.
“A 1500 metros hay nieve. Entonces pensás, ‘¿cómo pueden crecer plantas o uvas en la nieve?’ La uva madura, pero a la vez tiene mucha frescura, muy buena acidez”, detalló en exclusiva con Agrofy News. Al mismo tiempo, compartió que, durante muchos años, la acidez fue considerada una mala palabra del vino, mientras que en realidad es la columna vertebral del vino. “Si un vino no tiene acidez, murió”, contestó de manera tajante.
Esta característica reconvirtió al vino en Argentina, producto del desafío de Catena. La bodega se plantea desafíos desde 1902, ahora se planteó uno nuevo, no menor: mantener vivo el vino por 200 años.
Agrofynews