Desarrollo Económico & Social / Trabajadores Rurales

Oficios que sobreviven: “Cholito”, el ultimo lechero de un pueblo de 6000 habitantes

El “Cholo” nació el 18 de abril de 1936 y, desde muy temprana edad, se convirtió en el lechero del barrio

Oficios que sobreviven: “Cholito”, el ultimo lechero de un pueblo de 6000 habitantes

En el pueblo de Sierras Bayas, ubicado en el partido bonaerense de Olavarría y con una población de apenas 6.000 habitantes, vive un querido personaje conocido como "Cholito", el repartidor de leche del pueblo.

"El Cholito" o “Cholo” nació el 18 de abril de 1936 y, desde muy temprana edad se convirtió en el lechero del barrio.  A los siete años, luego del fallecimiento de su padre, su madre se vio obligada a trasladarse a trabajar en Olavarría, dejándolo al cuidado de sus abuelos en el campo.

“Fue mi abuelo Santiago, un inmigrante italiano, el que me enseñó a arar, a hacer la huerta y cosechar, a amar el campo y los animales. Me acuerdo cuando cargábamos los cajones de verduras en el carro y salíamos a vender nuestra producción al pueblo. Daría lo que fuere por tener a mi abuelo de vuelta conmigo, parado frente a mí”, cuenta a La Nación Víctor “Cholo” Corridoni.

 

 

Apenas pudo asistir hasta tercer grado de la escuela debido a que su madre alquiló una vivienda y necesitaba su ayuda. Sacrificó su educación y comenzó a trabajar como aguatero, con la ayuda de su tío, quien le regaló un barril y una yegua. El agua era un recurso escaso en la zona, y "El Cholito" vio una oportunidad para contribuir al bienestar de su familia.

Continuó con los repartos hasta cumplir los 15 años. Después de completar su servicio militar, se acercó al mundo de los tambos y descubrió que ese sería el oficio de su vida. Sin embargo, su madre le dijo que su tío José le había conseguido un empleo en la fábrica de cemento de la zona y que debía dejar el tambo.

Apenas pudo asistir hasta tercer grado de la escuela debido a que su madre alquiló una vivienda y necesitaba su ayuda. Sacrificó su educación y comenzó a trabajar como aguatero, con la ayuda de su tío, quien le regaló un barril y una yegua. El agua era un recurso escaso en la zona, y "El Cholito" vio una oportunidad para contribuir al bienestar de su familia.

Continuó con los repartos hasta cumplir los 15 años. Después de completar su servicio militar, se acercó al mundo de los tambos y descubrió que ese sería el oficio de su vida. Sin embargo, su madre le dijo que su tío José le había conseguido un empleo en la fábrica de cemento de la zona y que debía dejar el tambo.

 

Oficios que sobreviven: “Cholito”, el ultimo lechero de un pueblo de 6000 habitantes

Los años pasaron, y "El Cholito" decidió dar un giro a su trayectoria. Con sus ahorros, adquirió un carro de reparto de soda y dos yeguas (una alazana y una tordilla negra) y regresó a su pasión original: el reparto, esta vez de soda. La noticia de que tenía su propio carro llegó a oídos de su primer empleador, quien inmediatamente le propuso sumarse también al reparto de leche.

En algunos tiempos llegó a repartir hasta 750 litros por día, en tarros de 50 litros. Tras la pandemia en el 2020, su vida cambió y tuvo que ser más serena.

“Fueron momentos de mucho sacrificio y esfuerzo. Pero feliz de poder hacer lo que siempre quise. Pero sobre todo, con este trabajo pude criar y darle estudio a mis cuatro hijos, a mis 11 nietos y a mis nueve bisnietos. Eso me llena de orgullo”, concluye en dialogo con La Nación.

 

Oficios que sobreviven: “Cholito”, el ultimo lechero de un pueblo de 6000 habitantes

 

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