Los eucaliptos, término que proviene del griego eukályptos y significa «bien cubierto» en referencia a la semilla en su cápsula, son una familia de árboles de la cual existen alrededor de 700 especies. La mayoría de éstas, son originarinarias de Australia y Nueva Guinea.
Debido a su rápido crecimiento, se popularizaron a lo largo de todo el mundo. Es común verlos empleados en plantaciones forestales a gran escala para la industria papelera y madedera. Por otro lado, gracias a su conocido y agradable aroma además de propiedades antisépticas, también son utilizados para la producción de distintos productos químicos, como cosméticos, aromatizantes o preparados industriales para combatir los resfriados.
Es un árbol de gran porte; en Argentina alcanza una altura de 30 a 40 metros. Con el tronco frecuentemente retorcido, posee una copa abierta y extendida. De corteza lisa, grisácea o azulada, que se desprende en largos flecos, dejando manchas grises o parduscas.
Sus hojas juveniles son opuestas, sésiles, glaucas, de forma acorazonada, se insertan sobre ramitas de sección cuadrangular. Las adultas son alternas, pecioladas, de forma lanceoladas, falcadas y acuminadas, de color verde oscuro, son lustrosas y brillantes; como si estuvieran cubiertas de una cera. Miden de 10 a 20 cm de largo y son naturalmente muy aromáticas. Poseen numerosas glándulas productoras de aceites esenciales.
Las flores generalmente solitarias, grandes, blancas, axilares y subsésiles. Los pimpollos son muy rugosos y pruinosos, miden más o menos 2 cm de diámetro. El fruto puede medir hasta 3 cm de diámetro con 3 – 6 lóculos, de valvas anchas y triangulares.
La madera es blanca amarillenta a cremosa, de textura mediana con veteado suave de tonalidades rosadas. Posee anillos de crecimiento evidentes. Es una madera relativamente durable. De hecho, es por esta última cualidad (además del crecimiento rápido), que a mediados del siglo XX los eucaliptos se utilizaban para los postes de alambrado, luz o teléfono.
Sus aceites esenciales son, tal vez, los más conocidos y populares. Es común inhalar el vapor de la cocción de su hojas o frutos ante cualquier molestia respiratoria. Están comprobadas sus propiedades antisépticas, febrífugas, antiespasmódicas y hasta reductoras del nivel de azúcar en la sangre, además de tener agradable aroma.
Las hojas son las protagonistas anticatarrales, balsámicas y expectorantes. El aceite se puede usar de forma tópica como tratamiento para dolores musculares y de articulaciones, así como para tratar el herpes labial. Pero si todo esto fuera poco, también sirve como repelente de mosquitos natural.
Es más, aunque no se trate de un uso terapéutico, vale la pena mencionar que las propiedades melíferas de sus flores constituyen un capital adicional. Ya que permiten la abundante obtención de una miel diferenciada, de excelente calidad, y estimula la presencia de pequeños productores.
Por último, si bien su aceite esencial es una bendición llena de usos favorables, resulta curioso saber que se considera que la ingestión de 30 ml de éste, es letal. Los síntomas de una intoxicación son rápidos: dolor abdominal, vómitos espontáneos, problemas respiratorios, depresión respiratoria, taquicardia, convulsiones y delirio.
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