Cocinar con los alimentos que tenemos a mano es algo que nuestra especie ha hecho desde que tenemos uso de razón. Lo sabemos porque, además, algunos recetarios con miles de años han sido encontrados en casi perfecto estado, así como los utensilios culinarios que utilizaban.
Imaginarse la dieta de nuestros antepasados es un ejercicio de curiosidad que nos habla de sus costumbres, pero, ¿qué pasaría si probáramos a preparar alguna de sus recetas?
El profesor de la Universidad de Cambridge Bill Sutherland decidió llevar la idea a cabo con un recetario de hace 3.700 años encontrado en Mesopotamia como libro de instrucciones.
Sutherland preparó un menú que constaba de: estofado de cordero, con tortas de cebada cubiertas con puerro machacado y ajo; además de un plato llamado “relajante”, compuesto por puerros salteados, cebolletas y migas de masa madre.
Así, el profesor se dio un festín propio de quienes vivieron en el 1750 a.C., aunque con algunos cambios, como el uso sugerido de “sangre de oveja”, que Sutherland sustituyó por salsa de tomate.
Parece sorprendente lo lejanos que sentimos a nuestros antepasados y lo extremadamente parecidos que fueron a nosotros. Comer bien y ser creativos en los fogones es algo que corre por los genes de nuestra especie.
Cultura Inquieta