Dentro del paquete de Leyes que impulsaría el PEN en el Congreso de la Nación, según el Lic. Federico Sturzenegger, se trataría un nuevo régimen de pesca. Preocupante.
El año es de suma trascendencia en el sector. Se juega el futuro de las principales especies del caladero argentino, que además de nutrir todo el complejo exportador e industrial pesquero, generan mano de obra y divisas nada despreciables para las arcas del tesoro nacional.
Llamativo es también que ni siquiera haya un interlocutor frente a la política económica y ante eventos de cambios tan drásticos y sensibles a la actividad como es el cambio en valores de los derechos de exportación.
Llegar a una explicación valedera de cómo funciona el sector, traería previsibilidad, coherencia y los principios básicos para el normal desarrollo de la actividad, que hoy, está atravesando un crítico descenso en precios y merma en la demanda de los principales productos.
Ejemplo de ello, en plena fiestas navideñas, la cadena Carrefour España puso en oferta el kilo de langostino salvaje del Atlántico en €7.99/kilo; mientras que en los mercados al “lerdo” (mayorista) y minoristas de los alrededores del Centro Ético di Milano, la oferta es de €15.00 la caja por 2 kilogramos de langostino Pescanova talla L2.
Desde la conducción del Ing. Agr. Fernando Vilella, aún no hay ungido un subsecretario de pesca o cualquier otra figura que lo reemplace. Lo concreto es que o bien, aún están en etapa de negociación con quienes danzaron en ese cargo, ahora más cercana la propuesta a Juan Antonio López Cazorla, ex consejero de Tierra del Fuego e Islas del Atlántico Sur en el Consejo Federal Pesquero por dos periodos consecutivos una decena de años atrás, y que estarían armando un equipo junto a los dos consejeros del Poder Ejecutivo Nacional; o quizá, esa idea de trasladar Pesca a Industria y/o Producción sea la alternativa, cuando aún no nombraron a su Secretario reemplazante de José I. De Mendiguren.
A decir verdad esta última idea, no es el escenario principal según la información recabada por nuestra Editorial.
Lo que sí está presente es que próximamente hay un paquete de leyes que debiesen transitar los destinos del Congreso, y a última hora del jueves había trascendido la idea del tratamiento del Régimen Federal de Pesca por lo que es evidente estaría dentro de ese paquete de leyes el tratamiento de la Ley Federal de Pesca.
De confirmarse este escenario, es imperioso que el sector tenga al menos nombrado un representante para llevar algo de luz al sector, hoy acéfalo e inconsulto, ante la importancia de un eventual cambio de régimen y paradigma, en una ley que de modificarse, sin dudas tocará los pilares de la actividad propia, como son la seguridad jurídica, previsibilidad y confianza para poder desarrollar proyectos que apuntan al menos a 30 años de plazo como es la construcción de un buque pesquero u otras inversiones que tienen que ver con el procesamiento e industrialización de productos de origen marino, además de la capacidad instalada hoy en los principales clúster pesqueros del país. A tener en cuenta, al menos, las inversiones, la historias de capturas y por sobre todo la cantidad de personal bajo CCT 931, dentro del sistema laboral argentino.
Consultados en la tarde de ayer algunos referentes del sector, adelantaron su preocupación respecto a medidas que puedan tocar los principios básicos de la pesca, como es la Ley que la rige.
Un gravoso hecho que en caso de confirmarse dichos trascendidos, pondría en peligro el actual régimen de todas las especies y echaría por tierra el equilibrio logrado para llevar adelante la actividad.
Es menester destacar que el sector tiene pendiente el perjuicio -al momento- de la suba de derechos de exportación al 15% generalizado, la falta de nombramiento del subsecretario de pesca como miembros representantes del Poder Ejecutivo Nacional en el CFP.
Para muestra basta un botón se decía en otros tiempos. Pues bien, el asesor presidencial Federico Sturzenegger adelantó hace pocas horas que el paquete de leyes que se está enviando al Congreso para ser tratado en sesiones extraordinarias, contiene iniciativas referidas a “la educación, el régimen electoral, queremos hacer cosas con el régimen de pesca, en el régimen de competencia”, afirmando además que “la cantidad de reformas que necesita Argentina es muchísimo más grande”, en referencia las que contiene el DNU dictado la semana pasada por el flamante presidente Javier Milei.
Entre los vientos de cambio, entraría en vigor la cuotificación de merluza, algo que en la mayoría de los grupos económicos que interactúan en el sector, de hecho, se ajustarían a la medida de no innovar al menos por 20 años, plazo que daría algo de previsibilidad al sector en mira de inversiones de largo aliento.
En cuanto al langostino, debido a la casi imprevisible certeza fehaciente de la biomasa reinante por su muy corto ciclo de vida (2 años), al ser tan vulnerable a condiciones exógenas, no existe CMP, por cuanto la cuotificación de esta especie que impulsan high players interesados en el recurso, debiesen tener una base de sustento que hoy carece de peso y ampliamente refutable. Por cuanto la misma puede esperar.
En concreto y por lo dicho, no es el mejor momento o al menos el oportuno, para una modificacion al regimen federal de pesca, maxime, sin un interlocutor y con una discusión en el Congreso de la Nación, cuando quienes deben garantizar un instrumento de vital importancia que regule la actividad, al menos es necesario contar con experiencia e idoneidad, que desde hace tiempo en ambas cámaras con respecto a la pesca no se ve.
En concreto, y sin futurología, intentando poner algo de claridad en semejante bruma, es bueno que el tratamiento salga dentro del paquete de medidas que hoy se estarían presentando en el Congreso de la Nación. Ya no estar en el DNU, da la posibilidad de una discusión donde el sector pueda tener cierto considerando.
Por otro lado, este próximo diciembre de 2024, vence la cuotificación de Merluza Hubbsi, por lo que en definitiva, este tratamiento no es más que anticipar a lo que inexorablemente el sector tenía previsto discutir. Y por último, alimentar escenarios posibles es en definitiva de un grado de irresponsabilidad que solo alimenta el poder de autodestrucción de cada participante. Nadie conoce de qué se trata, por ende, todo queda en la nebulosa del imaginario personal o colectivo.
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