Desde el pasado lunes 29 de abril, 114 municipios se han visto afectados por fuertes lluvias y tormentas en Rio Grande do Sul. Según información del Gobierno del Estado y Defensa Civil, hasta el momento se han confirmado 11 fallecidos y 21 desaparecidos.
Al menos 4.300 personas se han quedado sin hogar debido a las mayores inundaciones en la historia del estado. Según el pronóstico del MetSul, es poco probable que cesen las lluvias. Esto se debe a la llegada de un nuevo frente frío proveniente del oeste del estado, que debería chocar con el aire caliente presente actualmente en la región, lo que provocará nuevos acumulados.
Este fenómeno es capaz de provocar grandes y abundantes tormentas con fuertes precipitaciones, incluido granizo, así como vientos muy intensos. Durante una conferencia de prensa el miércoles, el gobernador del estado, Eduardo Leite, dijo que había hablado con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva para solicitar toda la asistencia federal posible. "Estamos viviendo en Rio Grande do Sul el peor momento, el peor desastre de nuestra historia. Es absolutamente, absurdamente, extraordinariamente grave lo que está sucediendo en Rio Grande do Sul en este momento", dijo Leite. "Y, lamentablemente, la situación empeorará".
Además, la previsión también advierte de tormentas con elevadas acumulaciones de precipitaciones en cortos periodos de tiempo, que deberían provocar nuevas inundaciones en la región y acentuar las existentes.
También vale la pena advertir sobre deslizamientos de tierra, que probablemente serán recurrentes en el estado de Rio Grande do Sul. Leite declaró la suspensión de clases en todo el estado por lo que resta de la semana y enfatizó que había solicitado todo el apoyo de las fuerzas armadas "para participar efectivamente en la coordinación de este momento, que es similar a enfrentar una guerra".
El río Taquari, uno de los más importantes de la región, alcanzó por primera vez un nivel de 30 metros.
El Jacuí, a su vez, se encuentra en una situación alarmante, ya que es el punto de encuentro de varios ríos de la región y, por lo tanto, se espera que acumule grandes cantidades de agua próximamente.
El Servicio Municipal Autónomo de Agua y Saneamiento (Samae) aún alerta sobre el peligro de rotura de la represa Dal Bó, en Caxias do Sul.
Las compuertas ya se han abierto pero el nivel del agua sigue siendo alarmante y faltan entre 10 y 15 centímetros para que el agua se desborde. De ocurrir este desbordamiento, las consecuencias podrían ser catastróficas, ya que la represa se rompería y su estructura quedaría comprometida.
Con la apertura total de las compuertas, varias viviendas quedarán inundadas y se han emitido alertas de evacuación para la zona. Además, Defensa Civil, Bomberos y otros organismos ayudan con estas directrices.
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